El orden

 

Y así, durante un tiempo… y otro, y otro tiempo, el orden se fue componiendo, arreglando, institucionalizando, moralizando, ganando, y otros epítetos más.

La “justa razón” –entre comillas- necesitaba un mundo ordenado, para así poder controlar y manejar, manipular y… y hacerlo productivo y rentable.

Lo que hoy se aventura con la era robótica… ya viene siendo un viejo esquema de diferentes órdenes.

Con la frase de “el nuevo orden” se inició la Segunda Guerra Mundial –por ejemplo-.

Pero también “el nuevo orden” dio paso al cristianismo.

Y “el nuevo orden” supuso la llegada del Islam.

Y los órdenes más generales instauraron la dictadura del proletariado; y luego se fueron gestando nuevos órdenes, de democracias populares… Y así se fueron manejando costumbres, criterios…; ¡consciencias! –en resumen-. ¡Y lo que era bueno… –¡ay!-, dejó de serlo con otro orden! Y volvió a ser malo, y volvió a ser bueno, más nuevos y nuevas ordenaciones, más otras constantes…

¡Aaaay! Hasta… hasta hace poco –pocos años-, un hombre afortunado era aquel que llevaba un buen fajo de billetes –por ejemplo-; ahora sólo puede llevar mil –no mil billetes, sino “mil”-.

¡Aaahhh! Aquellas épocas de… “prohibido hablar, prohibido reunirse, prohibido…”.

.- Ahora, ¿no está prohibido? Pero si antes era malo…

.- Al revés. Ahora se reúnen, y se reúnen…

Las huelgas eran pecado; y, ahora, hay que huelguear en cuanto se pueda, si se ve que se tiene renta y beneficio.

¡Ay! Esas pobres mujeres que cogían aviones a Londres, para abortar. Ahora tienen una reconfortante Ley del aborto, que les permite ir por la mañana y descansar por la tarde.

¿Pero no era malo? ¿Pero no era bueno? ¿Era bueno, era malo…? Amaneció, y se vio que… que no. Que no.

¿Es, el ser de humanidad, un ser de orden?

¡Ah! Rápidamente lo tomaron los militares y las sociedades herméticas, para establecer un escalafón, una pirámide de poder de donde emanaban órdenes y órdenes. Así se fueron gestando brillantes abogados que… las órdenes las convirtieron en leyes; y hoy valían, pero mañana se derogaban y salía otra. ¡Bah! ¡Depende!

Se fue amasando así una comunidad humana homogénea, defensora de sus órdenes. Era… ¡es! el motivo, la razón, la guía.

Pero, contestando a la pregunta anterior: ¿Es el hombre –como humanidad- una especie ordenada? ¿O es, el orden, una maniobra para recoger mejores rendimientos?

A poco que se vea, es fácil descubrir que debido al desarrollo lento –de individualización, de capacitación, de obtención de recursos propios, de independencia, etc.-, no parece que el ser humano, biológicamente, sea un ser de orden.

Más bien es caótico, disperso, indeciso, dudoso, cambiante…

Si fuera “de orden”, los diferentes órdenes que se han impuesto… ya hubieran conseguido un orden definitivo. Y no. Y no. Hay que ordenar y reordenar, legislar y volver a legislar, y volver a…

Por eso existe el Boletín Oficial del Estado; establecer un desorden ordenadamente. Porque cuando sabes que la cosa es blanca, probablemente dentro de tres semanas será gris.

O sea, que si se observa –esto es interesante-… si se observa cualquier orden, el orden que podamos tener ahora, vemos que ese orden es un desorden, si lo comparamos con el orden anterior; y será un desorden en el futuro. 

En definitiva, cada orden que se establece, de cualquier naturaleza, inhabilita al anterior. Con lo cual, se demuestra que no somos ordenados; porque si no, a estas alturas, ya hubiéramos dado con algún tipo de orden.

Sí. El Sentido Orante reclama su llamada, para advertir al ser a propósito de su consciencia de orden; para que no se enmohezca en órdenes que… se establecen, establecidas, impuestas…; que sea capaz de darse cuenta de que La Creación no obedece a ningún orden.

Todo parece, según se mire, que está muy ordenado; hasta que explota un volcán o aparece un terremoto o un ciclón… –por ejemplo-.

 

El orden ha de ceder su preponderancia a una “organización”. El ser se organiza y tiende a adaptarse y a estar en continuo caos.

Sí. De hecho, existe la Teoría del Caos. Pero no es el caos que podemos imaginar desde la consciencia del orden. Ese es un caos ¡destructor!

Tenemos que imaginar el caos desde la consciencia del caos. Entonces veremos las variables, las distintas posibilidades, posiciones… ¡y no nos quedaremos en una versión!, por costumbre, por comodidad, por apatía, por depresión.

¡Ay! ¡Cuánta, cuánta amargura se destila diariamente!, porque las cosas “no tienen el orden que yo quiero, que me gustaría”.

¡Estamos llenos de bilis, amargura!… La bilis es amarga. Y en cuanto te descuides y pises en un sitio, te resbalas y te caes. El orden arremete contra ti, porque la amargura destila, se destila y se derrama. No hacen falta zombis. Se ve cómo a veces las lagrimas son verdes… No echan lágrimas, echan bilis. Porque su orden se ha alterado; porque lo que esperaba, ya no ocurre; porque lo que pensaba, no es así; porque lo que imaginaba, tampoco…

Y toda esa amargura, temor, rabia, venganza… –todo lo que aparenta ser un caos, y no lo es- aparece. Aparece el Ángel Exterminador. El Angelito de la Guarda que todos llevamos queda amargado. O bien se convierte en una amargura, o bien aparece el Ángel Exterminador, que llega para ayudarnos a asegurarnos, a ratificarnos que ¡nada merece la pena!, ¡que todo es un asco! Porque no está ordenado al gusto de la mayoría… o de la minoría… –depende a cuál faceta se persone cada uno-.

Así se puede entender que se haya ido creando el mundo de la bilis.

Y la amargura campea por doquier, además con arrogancia:

“¡Es que es…! ¡Hay que hacer las cosas así! ¡Es que no se puede permitir que esto se haga así! ¡No puede pasar que esto sea de otro, de aquello, de lo ‘catupatacatu’…!”. Y luego se habla –los más biliosos- de libertades, de justicia, de… ¡guau!

“¡Dios no es amargo!” –de amargura-. Lo Divino no viene a… no está a… a promover nuestras desventuras…

Está más bien para ensalzar, desde nuestra consciencia, nuestra ¡venturas!…; en dones, posibilidades, recursos, capacidades, ideas, proyectos, respeto, admiración… Por ejemplo.

Así que, cada quien o cada cual, en mayor o menor medida –salvo excepciones- tiene su vesícula biliar accesoria, para almacenar –espiritual, mental y físicamente- las amarguras cotidianas.

¡Y todo por el orden! El orden que te enseñaron, el orden que te imaginaste, el orden que… ¡El orden!

Y por una parte –claro- se desdeña, se aborrece cualquier orden que no sea el propio. Lo cual llama la atención, ¿no? Si tanto gusta el orden...

.- ¡Ah! Pero el mío…

.- ¡Ah!

Pero, ¿qué orden puede establecer en su hacer de vida diaria el hombre –como especie-, si no sabe lo que es la vida?

¡Ah! Y alguno dirá: “Precisamente por eso tratamos de ordenarla, para ver cómo es”.

¡Es que es desordenada! Esa es la muestra que nos ha dado nuestra especie, a lo largo de nuestra presencia en este guerrero planeta.

Entonces, busquemos un desorden convivencial, suficientemente generoso y respetuoso para que –¡de momento!- cada cual tenga su orden, pero no trate de imponerlo, y no se amargue con los órdenes ajenos.

Queda bien planteado. “Planteado”.

¡Aaaahh! ¿Pero a la mamá le gustará, aceptará y respetará el orden del hijo? ¿Al hijo le gustará y aceptará el orden de la mamá?

¡Ah! ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh!… ¡Eh!

La “eh” ya es una variable muy grande. ¡Ah! ¡Eh! ¡Oh! Bueno, pues sí… ¡Ah! ¡Eh!… ¡Eh! Se bloquea el sistema; el software falla. Sí, se bloquea porque, claro, no… Yo tengo mi orden, y, si acepto el orden de otro, pues ¿qué será de mi orden!

Habrá que establecer cada uno un orden suficientemente flecoso –de flecos, de… estructuras adaptables-, para poder aceptar –esto es un paso intermedio, claro- para poder aceptar el orden del otro, sin… amargura.

Si ese primer paso se diera, los seres ‘convivenciarían’ hasta ir encontrando dinámicas de consciencia que no juzguen, ni prejuzguen, ni condenen, ni castiguen, ni premien, sino que todo lo contrario: se dinamicen y organicen de tal forma que el desorden de cada uno sirva para el desorden del otro, y así se establezcan engranajes creativos, ¡novedosos!

La mañana del viernes –viene al caso del sentido orante a propósito del “orden”- nos sorprendía la noticia de que el mismísimo Papa Francisco llama al Vaticano al presidente Santos y al opositor Álvaro Uribe para hablar de ellos y zanjar definitivamente la paz. ¡Qué orden! Nos recordaba a las Órdenes antiguas de la historia de la Iglesia, cuando los Papas ponían y quitaban emperadores, y nombraban… –¡yo qué sé!- encíclicas, bulas, “gulas” y demás parafernalias dominantes. 

¿Qué? ¿Les va a leer la cartilla? ¡Ah! Porque los dos son católicos, ¡es verdad!

¡Ay qué bueno! Un católico, Premio Nobel de la Paz, y… y después de cuatro años lograr un cese de alto al fuego… y el otro dice que es un logro que embadurna la ética, la moral, la…

¿Pero no son católicos los dos? ¡Ah! Por eso los ha llamado el Papa. Un justicialista peronista los va a poner en orden; además, jesuita. ¡Je! ¡Chulísimo!

Aquí, el que no se hace “orden y mando, e imposición”… ¡no vale nada!

Y uno dice –para terminar la noticia-… y uno dice que irá –el presidente Santos-, y el otro dice que no sabe si podrá conseguir una avión para ir. ¡Fíjate tú!

Aaaahhh! ¡No sabe si conseguirá un avión para ir!…

En cualquier caso, no hay que preocuparse por esas situaciones mundiales de gran escala. Ahora somos ricos, ¡somos ricos!, ¡todos somos ricos!, porque el pato ha llegado…

El pato: la famosa historia… ¿Recuerdan, el “Tío Gilito”, del pato Donald? Era rico. Estaba todo el día con… ¡Pues ya ha llegado!

–Y entonces, ¿habrá para todos?

–¿Cómo?

–Que digo que ¿no habrá para todos? –es que a veces se equivoca uno-. ¿Habrá para ellos, más…? Y para otros… ¡qué importa!

–¿El orden de los factores altera el producto, o no? ¿O el orden de los factores no altera el producto? ¿O sí lo altera?

–¡De-de-de… depende!

¡Eso!

¡Qué carísima está la convivencia! ¡Qué carísima está la conciliación! Cada uno con sus… [1]Bastos, con el Rey de Bastos y con el As de Bastos, como si sólo existiera esa posibilidad. ¡No, no hay Copas, no! ¡Y el que no tiene Bastos tiene Espadas!… todos en busca de los Oros.

¿En qué pintan? ¿En Copas, en Oros, en Bastos, en Espadas?

Bastos y Espadas. O bastos o Espadas.

¿Copas?, ¡puffff!

¿Oros?, ¡a por él!

Razón tenía, ¿eh?, la baraja española. Luego salió la otra, americana; una clara baraja de inmigrantes mezclados, enredados… Pero lo básico estaba aquí.

Así que cada cual establece el orden con su Espada o con su Basto, esperando recoger los Oros que les permitan brindar por su éxito y su orden.

El sentido orante nos muestra estas evidencias para que, teniéndolas en cuenta, hagamos una apertura de consciencias… que establezca suficientes respetos; suficientes recursos de conjunción, de conjugación, de comunión…, sin imposición.

Ese respeto… a la intimidad de los otros.

Ese estar “complaciente”… de manera diligente.

Esa disposición de ¡no pensar por los otros!..., y desterrar ese mundo bilioso.

Sí, parece una quimera el creer –porque es cuestión de creer-… el creer que ese estatus de orden pueda cambiar… a otro orden, y a otro orden –lo cual significa que no cambia-.

Resulta difícil creer que se pueda tener en consciencia –en consciencia- un caos creativo capaz de generar una disposición complaciente.

Es más cómodo y seguro apostar por una incredulidad cotidiana, que siempre tendrá su evidencia y demostración. Y siempre se podrá enarbolar la bandera del orden que proceda en cada instante.

Pero si estamos en Oración, y si acudimos a la Llamada Orante, si asumimos un estilo de desarrollo y evolución, como una opción diferente, distinta, con capacitación, recursos y creatividad, que evoluciona y se adapta según necesidades, tenemos que aparcar la incredulidad; o, si no, marchar con ella a los mundos incrédulos que segregan su bilis y… y entre ellos se combaten o se hermanan para ‘biliotizarse’ más. En caso de apuro y demasiado verdor, siempre está el merengue de Juan Luís Guerra, de “La bilirrubina”, que puede aliviar un poco el drama. Además él es evangélico, es cristiano… ¡Pega todo!

Tenemos la disposición creadora de “Permanecer en la Cumbre”.

Tenemos la actitud complaciente de “El Orgasmo”, como expresión que sostiene nuestra dinámica de adaptación.

Sí. El Oráculo nos dice que es favorable, el momento, para ensalzar y exaltar nuestras virtudes, nuestros dones, nuestras capacitaciones. Nos prometen sostenerlas, evidenciarlas; que otros las admiren, y que nosotros admiremos las de otros…

Bajo un estado complaciente… Bajo un estado complaciente que se identifica con “El Orgasmo”; que aunque no se sepa lo que es, existe. En cada caso, seguramente, de forma diferente… porque no se corresponde con ningún orden.

¿Será que, coincidencialmente, por ese “Permanecer en la Cumbre” y ese “Orgasmo Mantenido”, en este tiempo artificial pero… de orden de una nueva consciencia de nacimiento, de Navidad, de natividad…, será que esta coincidencia nos advierte de una gran posibilidad? ¿Será que este sentido orante nos posibilite la amplificación de nuestros sentires, sentidos?

Es una pregunta con respuesta personal, que el Sentido Orante nos transmite para que evaluemos, reevaluemos nuestra identidad.   

***


[1] Hace referencia a la baraja española

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