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    Y el Sentido Orante se hace Universo cuando se expresa más allá del practicante; cuando el orante se contempla en... su especial posición, pero referido a todas las demás posiciones que pueda imaginar, que pueda conocer.

    No se trata exactamente de comparar, sino... más bien –en el Sentido Orante- de situarnos referenciándonos con todo lo viviente… para que, así, la consciencia individual se sienta en ¡comunión!... con el entorno; no reclame posiciones de privilegio; aparte las exigencias… de poder, de influencia y de dominio.

    Hoy, la especie humanidad transita en el Misterio de la Vida, con una pluralidad infinita de actitudes, gestos, promociones, provocaciones, ignorancias, logros y... olvidos; que si tuviéramos –bajo el Sentido Orante-… si tuviéramos que unificar todo ese complejo infinito de vivir, diríamos que estamos secuestrados en hábitos, costumbres, obligaciones, imposiciones, secuestros, persecuciones…; en ese halo de justicia que nos persigue con la amenaza constante; en esa mentira de respuesta, de contar lo recortado… bajo el criterio individual; secuestrados por una evolución egoísta, partidista, sectaria.

    Y no se trata de calificar todo ello como “malo”, puesto que en ese calificativo, nos obligaría a buscar “lo bueno”. Y en proporción, lo bueno sería muy escaso.

    Superando la dicotomía, superando la dualidad, el ser se debe posicionar en base a reconocer sus recursos… sus capacidades… sus alianzas sinceras.

    Y contemplar… contemplar ese entorno del que no somos ajenos, sino que nosotros también formamos entorno con respecto a otros. 

    Que eso, habitualmente, se olvida. 

    Y con su olvido, ensalza el protagonismo, el individualismo, la exigencia, la provocación.

    Sabiéndonos entorno, tenemos la necesidad de expresar nuestras potencias, nuestras posibilidades, nuestros recursos…; para que, en esa medida, podamos ser referencia de otros. Y podamos ser un entorno facilitador, auxiliador, cuidador, generoso…

     Y en ese secuestro en el que el entorno y la evolución nos han colocado… nos fijamos en los doloridos: en los doloridos apresados, en los doloridos ingresados, en los doloridos tratados; en los doloridos marchados…; en los doloridos perseguidos, en los criticados, en los… castigados.

    Y aparecen esas multitudes de imágenes… en las que el vivir se identifica con dolor. 

    Y no estamos exentos de ello… 

    Y al no estar exentos, debemos ser motivos permanentes –como entorno- de no ser inductores, provocadores y generadores de dolores…

    Si bien, no se debe caer jamás… en el chantaje de los que reclaman, piden y exigen… y si no reciben, se apenan, se duelen, se rechinan… y así se impide que el ser proyecte su identidad.

    Y ese dolor de clamor que suena… que suena con silencios, con noticias, con cuentos… debe tener una prioridad en nuestra escucha orante, en nuestra Llamada Orante.

    Y en ese sentido, el orante se hace ofrenda, se hace recurso y medio, entorno… para –como ofrenda- gratificar, posicionarse y mostrarse sin dolor, sin pena. Pero, para ello, cada ser debe purificarse, sincerarse en lo que proceda, saber que cada insinceridad u ocultamiento supone un oscurecimiento de la luz, una incipiente ceguera.

    Cuando así se promueve el ser, se hace transparente, se hace calma, se hace serenidad, se hace alivio… 

    Y de no ser así, se hace oscuro, gris, marrón… Pierde la transparencia. Y se hace oculto, aprovechando el Misterio.

    La consciencia de Universo nos hace ser cárceles, hospitales, ejércitos, batallas, persecuciones, interrogatorios, castigos, jueces… Y sintiéndonos en todo ello, promovemos nuestro recurso; anunciamos nuestra filiación con el Misterio Creador; gestamos la actitud adecuada… para el alivio, el consuelo, la calma, la disolución del dolor.

    Sí; quizás pueda resultar estrambótico, exagerado... o incluso paranoico, el proponerse, como unidad de vida, ser una intención y un vector que intenciona orantemente hacia el alivio, el consuelo y la disolución del dolor. De ese dolor que nos envuelve, en el que estamos. El que parece distribuirse por suertes, casualidades, actitudes, nombres, países…

    Si en cada Llamada Orante nos recogemos en ser intencionados y ofrendados seres de vida, en esa transparencia de sinceridad permanente, sin duda, esa emanación va a gestar alivio, consuelo, amparo… y va a contribuir activamente en esa disolución del dolor… –como expresión de todas las vicisitudes que hemos nombrado-.

    El proponerse como ofrenda… nos hace diluir nuestra importancia personal, nuestra exigencia individual. Pero no desparece… –no, no desaparece- nuestra identidad. 

    Que a menudo se presenta, la ofrenda, como ¡una negación!... de uno mismo. No. Cada ofrenda tiene colores diferentes, aromas distintos, pero todos ellos son reconfortantes.

    En ese panorama de dolor, nos dijeron que había que negarse a sí mismo. ¿Cómo? ¿Cómo vamos a negarnos? ¿Cómo vamos a negarnos ante una propuesta del Misterio Creador –que es lo que somos-…? ¿Cómo vamos a negar esa excepcionalidad? 

    Pero sí, en la medida en que nos damos cuenta de ella, la tenemos que purificar. Para que, cuando se haga ofrenda, no genere incomodidad. Sea una fuente de agua fresca. No sea el continuo y permanente quejar…

    Esas quejas que acusan a todos… Esas quejas que condenan a todos… 

    No es… no es esa actitud la que la vida nos da. 

    La vida nos da agradecimiento, nos da conmoción, nos da sorpresas, nos da imaginaciones… y capacidades para no incrementar más aún los dolores.

    De ahí que al orar en la ofrenda ante el dolor, para mitigar, calmar, amparar, aliviar, disolver lo doliente… sin duda hay que tener y estar en una actitud… ¡creyente!... 

    Y saber que lo que llamamos “todo” está en nosotros. Nosotros somos “el todo”, y a la vez somos “la parte”.

    La consciencia creyente no duda…, no se menosprecia…, no renuncia ni acusa…

    Cada ser es una ofrenda que la Creación ofrece a la Vida. De ahí que… ofrendarse hacia la disolución del dolor, no sea una quimera, no sea una fantasía…; una fantasía de ilusiones imposibles. 

    En el cotidiano vivir de cada día, si nos sentimos ofrenda, si ¡creemos!... en los recursos y dones que hemos recibido, estaremos en disposición permanente, con el gozo de lo servido, con el disfrute de lo alcanzado.

    Es tiempo de sentirse liberado a través de la consciencia de Universo… A través de sentirme más allá de lo conocido, con la consciencia dispuesta a “lo que está por conocer”, con el suspiro creciente de creativizar cualquier actuación… y ser la ofrenda constante que supone la liberación: que es el estado de consciencia que nos da la creencia de pertenecer a una Creación sostenida y mantenida por un Misterio, de la que formamos parte… y a la vez somos Todo con ella. 

    Es una forma de expresar el Misterio, ¡para que se haga operativo!... y no permanezca como teoría, como hipótesis.

    Si emano del Eterno, eterno soy, porque de él no puede emanar ninguna otra posición. Pero lo seré en mi proporción, en mi disposición, en mi situación.

    Ser testigo de esta… situación, nos coloca en una constante oración, como expresión de nuestra procedencia.

    Así se gesta el ejercicio del Misterio, la presencia de Creación constante y permanente.

    Así, cada instante nos vamos haciendo acreedores… de ser ofrenda…, de ser luz que aclara las tinieblas…, de ser recursos que disuelven los bloqueos; que ¡sirven!… sirven… sirven.

    ***

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    And the Praying Sense becomes Universe when it expresses itself beyond the practitioner; when the prayer one contemplates itself in... its special position, but referring to all the other positions that it can imagine, that it can know.

    It is not exactly about comparison, but... rather –in the Prayerful Sense- to situate ourselves in reference to all living things... so that the individual consciousness thus feels in communion... with the environment; it does not claim positions of privilege; it sets aside the demands... for power, influence and domination.

    Today, the human species transits in the Mystery of Life, with an infinite plurality of attitudes, gestures, promotions, provocations, ignorance, achievements and... forgetfulness;  if we had –under the Praying Sense-... if we had to unify all this infinite complex of living, we would say that we are kidnapped by habits, customs, obligations, impositions, abductions, persecutions...; in this halo of justice that pursues us with a constant threat; in this responding with lies, holding out information when telling something... under the individual criteria; kidnapped by a selfish, partisan, sectarian evolution.

    And it is not a question of describing all of this as "bad", since that would force us to look for "good". And in proportion, the good would be very scarce.

    Overcoming dichotomy, overcoming duality, the being must position itself  based on recognising its resources... its capabilities... its sincere alliances.

    And to contemplate... to contemplate that environment of which we are not strangers, but we also form an environment in relation to others.

     This is usually forgotten.

    And with its oblivion, it extols self-prominence, individualism, demands, and provocation.

    Knowing that we are an environment, we need to express our potential, our possibilities, our resources...; so that, to that extent, we can be a reference for others. And we could be a facilitating, supportive, caring, generous environment...

    And in this kidnaping in which the environment and evolution have placed us... we look at those in pain: at those in pain who have been arrested, at those in pain who are hospitalised, at those in pain who have been treated; at those who have painfully passed away…; at the painfully persecuted, at the criticised, at the... punished.

    And these multitude of images appear... in which living is identified with pain.

    And we are not exempt from it...

    And since we are not exempt, we must be permanent reasons –as an environment- not to be inducers, provocateurs and generators of pain...

    However, one must never fall... into the blackmail of those who claim, ask and demand... and if they do not receive, they grieve, feel hurt, and grumble... and thus the being is prevented from projecting its identity.

    And that pain of clamour that sounds... that sounds with silences, with news, with stories... must have a priority in our prayerful listening, in our Prayerful Call.

    And in that sense, the prayer one becomes an offering, a resource and a means, an environment... in order –as an offering- to gratify, position and show itself without pain, without sorrow. But in order to do so, each being must purify himself, be sincere in what comes, knowing that each insincerity or concealment means a darkening of the light, an incipient blindness.

    When the being is promoted in this way, it becomes transparent, it becomes calm, it becomes serenity, it becomes relief…

    Otherwise, it becomes dark, grey, brown... It loses its transparency. And it becomes hidden, taking advantage of the Mystery.

    The consciousness of Universe turns us into prisons, hospitals, armies, battles, persecutions, interrogations, punishments, and judges... And feeling ourselves in all these, we promote our resource; we announce our filiation with the Creator Mystery; we develop the right attitude... for relief, consolation, calmness, the dissolution of the pain.

    Yes; perhaps it may seem bizarre, exaggerated... or even paranoid, to propose, as a unit of life, to be an intention and a vector that prayerfully intends towards relief, consolation and dissolution of pain. Of that pain that envelops us, in which we are in. The one that seems to be distributed by chance, coincidences, attitudes, names, countries…

    If in each Prayerful Call, we gather ourselves into being intentional and offering-like beings of life, in that transparency of permanent sincerity, undoubtedly, that emanation will generate relief, consolation, protection... and will actively contribute to the dissolution of pain... –as an expression of all the vicissitudes we have mentioned-.

    To propose oneself as an offering... makes us dilute our personal importance, our individual demands. But our identity does not disappear… –no, it doesn’t-.

    Often it seems the offering is presented as a denial... of oneself! No. Each offering has different colours, different scents, but they are all comforting.

    In that panorama of pain, we were told that we had to deny ourselves. How can we deny ourselves? How are we going to refuse it? How are we going to refuse a proposal from the Creator Mystery –which is what we are-...? How can we deny that exceptionality?

    But yes, to the extent that we are aware of it, we have to purify it. So, when an offering is made, it does not create discomfort. It is a source of fresh water. Not the continual and permanent complaining...

    Those complaints that accuse everyone... Those complaints that condemn everyone...

    It is not... it's not that attitude that life gives us.

    Life gives us gratitude, it gives us poignancy, it gives us surprises, it gives us imaginings... and capacities to not increase the pains even more.

    Hence, when praying in the offering in the face of pain, to mitigate, soothe, protect, alleviate, dissolve the suffering... it is undoubtedly necessary to have and be in a... believer attitude!...

    And knowing that what we call "the whole" is in us. We are "the whole", and at the same time we are "the part".

    The believing conscience does not doubt..., does not despise itself..., it does not renounce or accuse...

    Each being is an offering that Creation offers to Life. Hence... to offer oneself towards the dissolution of pain, is not a chimera, is not a fantasy...; a fantasy of impossible illusions.

    In the quotidian life of every day, if we feel we are an offering, if we believe... in the resources and gifts we have received, we will be in permanent availability, with the joy of what has been served, with the enjoyment of what has been achieved.

    It is time to feel liberated through the consciousness of the Universe... Through feeling myself beyond the known, with the consciousness ready for "what is to be known", with the growing sigh of being creative in any action... and being the constant offering that liberation supposes: which is the state of consciousness that gives us the belief of belonging to a Creation sustained and maintained by a Mystery, of which we are part... and at the same time we are the Whole with it.

    It is a way of expressing the Mystery, so that it becomes operative!... and does not remain a theory, a hypothesis.

    If I emanate from the Eternal, I am eternal, because no other position can emanate from it. But I will be so in my proportion, in my disposition, in my situation.

    Witnessing this... situation places us in constant prayer as an expression of where we come from.

    This is how the exercise of the Mystery, the constant and permanent presence of Creation, is born.

    Thus, every moment we are becoming worthy... of being an offering..., of being a light that clears the darkness..., of being resources that dissolve the blockages; that serve!... serve... serve.

    ***

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    Y se transcurre ahora, en estos tiempos, precipitadamente; diríase “más veloces que la velocidad”.

     Y, en consecuencia, se deja de percibir el paisaje, el entorno, el lugar de la huella, el eco de las palabras, la importancia de las necesidades, la trascendencia de cumplirlas.

    Todo parece tener prisa. 

    Y en ello… el ser se muestra –curiosamente-, además de apresurado, remiso en sus recursos, reservado, como si intuyera que en algún momento pudiera precisar de sus “ahorros”. 

    Deja, por su precipitación, de darse cuenta de los aportes diarios… Los amaneceres son tan transitorios, que se convierten en números… que se suman.

    Se abandona el ritmo referencial ¡simple!, del día y la noche, del hambre y la sed. Y se recurre a “el ansia” de poseer, de asegurar y de no malgastar las virtudes. 

    Pareciera un mal cuento. Las virtudes no se malgastan.

    Los recursos Providenciales no se agotan, no necesitan seguridades, puesto que no dependen de nosotros. 

    Pareciera… pareciera que se ciñe sobre la vida una amenaza. Y sobre la vida, lo que ronda es una liberación, ¡no una amenaza! Quizás, incluso se puede interpretar que esa liberación, al no corresponder a ideas propias… sino a referenciarse, pudiera interpretarse como peligrosa, incluso.

    Y volvería el refrán de “más vale pájaro en mano que ciento volando” o “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. ¡Terror!: aferrarse a lo malo… por conocerlo, y renunciar a la bondad que continuamente se ofrece, nos ronda… y nos reclama nuestra naturaleza.

    Esa prisa precipitada, ¡desesperada! –diríase-… que trata de imitar a “el antes”, a “lo de antes”… es, sin duda, darle valía a lo malo conocido… que es lo que nos ha precipitado a lo “más malo por conocer”.

    ¡Calma! Que la luz no tiene prisa. Que ha establecido su ritmo, su velocidad y su infinita proyección… que pudiera parecernos rápida. 

    Desde nuestra naturaleza, todo puede ser muy rápido… o muy lento.

    Una calma que permita el transcurrir…; que permita el verse en actuación, en compromiso, en satisfacción.

    Calma… que sabe de la espera. Y que la referencia del Misterio nos garantiza –sí, “nos garantiza”- la esperanza.

    Cálculos y más cálculos, realiza el ser en su transcurso. Se “dinamita” por momentos… en ¡ocuparse y ocuparse! 

    Y pierde la referencia: esa que nos orienta hacia lo Eterno, lo Permanente, lo Inmanente, lo Trascendente, lo Liberador… Lo disponible en necesidades… La entrega permanente. 

    Eso que nos da la consciencia de un conocerse y un conocer… el alcance de nuestra intención.

    Calma, reclama el vivir… Sin que eso conlleve pereza, desidia o abandono, sino que conlleve esa referencia de Universo, de viajeros de espacios.

    ¿A qué? ¿A quién hay que temer? 

    ¡Si estamos sobre un lugar que peregrina por lo infinito! ¿Acaso nosotros colaboramos en ello? ¿Acaso eso ocurre por nuestra capacidad, nuestra ciencia, nuestro conocimiento? ¿O más bien hay algo que asegura nuestra rotación, nuestra traslación, nuestro movimiento espiral de galaxia, nuestra precipitada –aparentemente- intención de viaje hacia… lo Eterno?

    Nos llevan, nos aseguran, nos garantizan… hasta el punto de que pensamos en “luego”, en “más tarde”, en “mañana”, en “el mes que viene”… ¿De dónde nos viene esa seguridad…? Esa seguridad que luego es tan esquiva, tan… ¡tan miedosa!, a la hora de dar, a la hora de expresarse… ¡Como si la vida dependiera de nosotros!

    ¡Aunque sea por un momento!... poder sentir y pensar que vivir es un milagro de insólita naturaleza, de la que tenemos una consciencia de infinita capacidad… ¡que no consiste en saber!, sino consiste en sentir el Misterio Enamorado que hace posible ¡respirar!… ¡hablar!… ¡ir!… sabiendo que nos llevan.

    El vivir, y la vida, no ha sufrido abandonos. 

    Cierto es que el ser, en su consciencia de hedonismo, piensa que… por momentos le han abandonado. Pero… ¡no! ¡Él se ha abandonado en su naturaleza! ¡Él ha “creado” –entre comillas “crear”-, ha promocionado esa guerra, esa hambruna, ese desespero, esas matanzas, esas envidias, esas rabias, esos prejuicios, esos egoísmos!

    ¡No le han abandonado! Si le hubieran abandonado, ni siquiera eso sería capaz de generar o de gestar.

    ¡Es curioso!: cuando el marchar va… digamos que “bien”, el mérito es humano. Cuando el marchar no va bien –¡ay!-, es… “el Dios, que nos ha abandonado”. 

    ¡Patético!...

    Sí. El ser de humanidad pretende –porque sigue pretendiéndolo, con diferentes métodos: religiones, ciencias, filosofías-… pretende “domesticar” a lo Eterno. ¡Sí! Domesticarlo, como hace con los animales de “su compañía” o de “su sacrificio”. Como hace con la vida que le rodea, con sus cultivos, con sus aguas, con sus tierras, a las que maltrata, usurpa… y rotula como si fueran suyas.

    Un ciego aguarda… el solidario servicio para cruzar la calle. Golpea con su bastón en el suelo, pero… ¡todo el mundo tiene prisa! ¡Todo el mundo va corriendo! Todo el mundo dice “luego”. Todo el mundo dice “quizás”. Todo el mundo teme ¡perder un segundo!... en ayudar, en colaborar, en participar. 

    El ciego sigue golpeando, con pena, su bastón en el suelo… Y ahí sigue, mientras humanidades pasan y pasan, preocupadas y ocupadas con sus destinos.

    Y la verdadera humanidad golpea y reclama la comunión, el auxilio, el cuidado, lo solidario, lo convivencial, lo necesario.

    Y estamos en un transcurrir en el que cada ser, con su importancia personal, con su proyecto personal, con su identidad personal, con sus… “sus”, con sus sustos permanentes, abandona la consciencia Providencial; esa que nos da diariamente la certeza del amanecer, del anochecer, de la primavera, del otoño, del invierno.

    Continuamente se nos ofrece, en la medida en que nos serenamos, continuamente se nos ofrece esa referencia… de la Bondad Superior. Que la sentimos en nuestros recursos, en nuestras capacidades, en nuestras manos.

    ¿Por qué se la deja para más tarde? ¿Por qué se dilata la sintonía con la referencia? ¿Por qué siempre hay algo más importante?

    ¿Por qué los besos sellan los labios?

    Decía el proverbio: “Quien cierra la puerta a la mentira, nunca dejará entrar la verdad”.

    Son puertas de vanidades, puertas de seguros, de garantías de humana procedencia, que se guían por micro egoísmos que pasan desapercibidos, pero que realmente configuran la actitud, la acción…

    Las justificaciones están siempre prestas. Las razones, disponibles las veinticuatro horas. Y así, cada ser se justifica y razona sus decisiones, sus actitudes, sus puestas en escena.

    Y con ello firma que ése es el vivir; que ésa es la auténtica condescendencia.

    Los afectos, atracciones… y demás aconteceres emocionales, forman parte de… de una sicopatología de la vida cotidiana. 

    Sí. El saber de la ciencia, del conocimiento, del entendimiento… está preponderante, y los llamados de los sentires se hacen tibios y justos; no de justicia y de justeza sino de precariedad. 

    Besos sellados… que se justifican por razones, explicaciones… 

    Siempre hay, en el recurso de humana procedencia, una explicación.

    Y como es general –salvo excepciones- alcanza del título de “normal”.

    Y es así como lo excepcional brilla por su ausencia. Lo extraordinario… estará –sí, estará- pero tan amortiguado, tan miedoso de aparecer, no vaya a ser que el juicio humano –sea social, familiar, amistoso, etcétera- no esté de acuerdo… Y así, lo extraordinario, lo excepcional, queda en el anecdotario; cuando debería ser lo cotidiano, para no caer en la vulgaridad… de repetirse incansablemente en el tropiezo en los mismos peldaños que generaciones y generaciones hicieron.

    ¡No es de Amor, ni de calidad, ni de caridad, ni de bondad!... esas actitudes. No son propias de una vida vivida. ¡No son la pasión enarbolada que entusiasma!... y que hace posible “los imposibles”.

    Es preciso… ralentizarse. Es preciso el reclamo de la calma. La urgente y necesaria necesidad de lo sincero.

    ¡Despejar la incógnita del vivir con la entrega apasionada!, con la decisión ¡sin dudas!... Que pareciera a veces que hay jueces que nos rodean y nos observan para ver si… 

    Fantasmas de la propia egolatría.

    La Piedad nos acoge permanentemente

    El abrirnos a sentirla… nos da el auxilio de la espontaneidad, de la palabra clara, de la ternura, de la disposición hacia los recursos, hacia los dones.

    No más retrasos, en esa precipitada huida.

    ***

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    And we pass by now, in these times, precipitously; one might say "faster than speed".

    And consequently, the landscape, the environment, the place of the footprint, the echo of the words, the importance of the needs, the importance of fulfilling them are no longer perceived.

    Everything seems to be in a hurry.

    And thus... the being shows itself –curiously- not only hasty, but also reluctant in its resources, reserved, as if it senses that at some point it might be in need of its "savings".

    It stops, due to its haste, to be aware of daily provisions... Dawns are so transitory, they become numbers... that are adding up.

    The simple referential rhythm of day and night, of hunger and thirst, is abandoned. And one resorts to "the urge" to possess, to ensure and not to waste virtues.

    It sounds like a bad tale. Virtues are not wasted.

    Providential resources do not run out, they do not need securities, since they do not depend on us.

    It seems... it seems that a threat is girding life. But what hovers over life is liberation, not a threat! Perhaps it can even be interpreted that this liberation, since it does not correspond to one's own ideas... but to take reference, could even be interpreted as dangerous.

    And the saying "a bird in the hand is worth two in the bush" or "a known evil is better than an unknown good" would come back. Terror!: clinging to the bad... for the sake of knowing it, and renouncing the goodness that is continually offered to us, that is constantly around us... and that is demanded of us by our nature.

    This hasty, desperate haste! –it could be said- tries to imitate "the before", "what was before"... it undoubtedly gives value to the known bad things... which is what has precipitated us to the "worst yet to know".

    Calm! Light is not in a hurry. It has established its rhythm, its speed and its infinite projection... that it might seem fast to us.

    From our nature, everything can be very fast... or very slow.

    A calmness that allows the passing by...; that allows seeing oneself in action, in commitment, in satisfaction.

    Calmness... that knows about waiting. And that the reference of the Mystery guarantees –yes, “guarantees”- hope.

    Calculations and more calculations, the being makes in its course. It “dynamites” itself at times... in getting busy and busy!

    And it loses the reference: which orientates us towards the Eternal, the Permanent, the Immanent, the Transcendent, the Liberating... The available in needs... Permanent devotion.

    That gives us the consciousness to know and knowing oneself, and the importance of our intention.

    Living calls for calmness... without that entailing laziness, idleness or abandonment, but rather that reference of the Universe, of spaces travellers.

    To what? Who is to be afraid of?

    We are in a place that makes pilgrimage through infinity. Do we collaborate with it? Does it happen because of our capacity, our science, our knowledge, or is there something that ensures our rotation, our translation, our spiral galaxy movement, and our hasty –apparently- intention to travel towards... the Eternal?

    They lead us, they assure us, they guarantee us... to the point that we think of "later", "later", "tomorrow", "next month"... Where does this security come from...? This security that is then so elusive, so... so fearful, when it comes to giving, when it comes to expressing oneself... As if life depended on us!

    Even if it is only for a moment!... to be able to feel and think that living is a miracle of an unusual nature, of which we have a consciousness of infinite capacity... which does not consist in knowing, but consists in feeling the Mystery in Love that makes it possible to breathe!... to speak!... to go!... knowing that we are being carried!

    Living, and life, has not suffered abandonment.

    It is true that the being, in its consciousness of hedonism, thinks that... at times it has been abandoned. But... no! It has abandoned itself to its nature! It has "created"     –in inverted commas "created"- it has promoted war, famine despair, slaughter, envy, rage, prejudice, selfishness!

    It has not been abandoned! If it were abandoned, it wouldn’t be able even to generate or gestate even these.

    It is curious!: when things are going... let's say "well", the merit is human. When it is not going well –oh!- it is... "God, who has abandoned us".

    Pathetic!...

    Yes. The being of humanity pretends –because it continues pretending, with different methods: religions, sciences, philosophies-... pretends to "domesticate" the Eternal. Yes! Domesticate it, as it does with animals of "company" or of "sacrifice". As it does with the life that surrounds it, with its crops, with its waters, with its lands, which it mistreats, usurps... and labels them as if they were its own.

    A blind man waits... for a service of solidarity to cross the street. He taps his cane on the ground, but... everyone is in a hurry! Everyone is running! Everybody says "later". Everybody says "maybe". Everybody is afraid of losing a second!... in helping, in collaborating, in participating.

    The blind man continues to tap his cane on the ground with sorrow... And he continues there, while humanity passes and passes, preoccupied and busy with its destiny.

    And true humanity strikes and calls for communion, help, care, solidarity, and coexistence, what is necessary.

    And we are in a process in which each being, with his personal importance, with his personal project, with his personal identity, with his... "his", with his permanent scares, he abandons the Providential consciousness; that which gives us every day the certainty of dawn, dusk, spring, autumn, winter.

    We are constantly offered, to the extent that we are serene, we are continually offered that reference... of the Higher Goodness. And we feel it in our resources, in our capacities, in our hands.

    Why is it postponed, why is the tuning in to the reference delayed, why is there always something more important?

    Why do kisses seal lips?

    The proverb says: "He who closes the door to lies will never let the truth in".

    They are doors of vanities, doors of insurances, of guarantees of human origin, which are guided by hidden micro egoisms that go unnoticed, but that really make up the attitude, the action...

    Justifications are always ready. Reasons are available around the clock. And thus, each being justifies himself and reasons his decisions, his attitudes, his staging.

    And with that he signs that this is living; that this is true condescension.

    Affections, attractions... and other emotional events are part of... a psychopathology of everyday life.

    Yes. The knowledge of science, knowing, understanding... is preponderant, and the calls of feelings become lukewarm and just; not of justice and fairness but of precariousness.

    Sealed kisses... that are justified by reasons, explanations...

    There is always, in the resource of human origin, an explanation.

    And as a general rule –with few exceptions- it achieves the title of "normal".

    And that is how the exceptional is conspicuous by its absence. The extraordinary... will be –yes, it will be- but so muffled, so afraid to appear, just in case human judgement –social, familial, friendly, etc.- would not agree... And thus, the extraordinary, the exceptional, remains in the anecdotal; when it should be the everyday, so as not to fall into vulgarity... by repeating itself tirelessly in stumbling over the same steps that generations and generations have done.

    It is not of Love, nor of quality, nor of charity, nor of goodness!... those attitudes. They are not proper of a lived life. They are not the raised passion that excites!... and that makes "the impossible" possible.

    We need to... slow down. There is a need for calmness. The urgent and necessary need for sincerity.

    To clear up the mystery of living with passionate dedication!, with a decision without doubts!... It sometimes seems that there are judges who surround us and watch us to see if...

    Ghosts of one's own egomania!

    Mercy welcomes us permanently.

    Opening ourselves to feel it... gives us the help of spontaneity, of clear words, of tenderness, of readiness towards resources and gifts.

    No more delays, in that hasty flight.

    ***

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  •  

    Y en el transcurrir de la acción, del hacer, del repetir, del innovar, del descubrir, del aprender… el ser de humanidad va tomando progresivamente una consciencia de poder, por lo que sabe, por lo que ha aprendido, por lo que interpreta, por lo que ha descubierto. 

    Y en la medida en que así sucede, se egolatriza, se idolatriza… y va gestando su mundo. Y cada cual va gestando su imperio o su dominio. 

    Ese es el patrón común de la especie sapiens:

    “No, esto ya lo conozco”. “No, esto ya lo sé, ya lo he aprendido, ya…”.

    No se da cuenta de lo que ha olvidado, que lo tuvo aprendido en otro tiempo.

    Y aquí, la Llamada Orante nos advierte… de que ese progresivo avance que se va convirtiendo en poder, que se va haciendo autosuficiente, que se va egolatrizando, idolatrizando… esa progresión, le aleja; le aleja hacia los infinitos de la consciencia ignorante.

    Sí. La consciencia del saber –nos advierte la Llamada Orante- nos convierte en universos individuales, en poderes y sentencias y dictámenes, órdenes, reglas… imperativas dominantes.

    En la Llamada Orante, al situarnos en el Universo Creador del Misterio, inmediatamente –no hace falta pensar demasiado-… la consciencia ignorante nos abre un Universo insondable. Nos abre hacia un camino sin fin. 

    El que lleno está de saber, de erudición, de conocimientos… teme abrirse, procura reservarse, aspira a guardar y tener ¡por si acaso algún día no tiene! Es esclavo de su erudición, de su saber, de su aprendizaje. Y en su ego-idolatría no admite ignorancia. Se ha hecho un universo y un mundo “a su imagen y semejanza” de su conocer, de su conoci-miento. Y así crea una familia, un grupo, una comunidad, un estado, un país, un continente.

    Y se dispone a defender sus derechos personales, familiares, sociales, culturales… Pero no reivindica su ignorancia de vida, su ignorancia de Universo, su ignorancia de Creación.

    Así, como podemos suponer, el orante sanador, el milagro, la iluminación, se hacen verdaderamente “difíciles”. Aunque potencialmente se tengan. 

    El divino ignorante, al abrirse al Misterio, está en la sorpresa permanente, ¡en la suerte sorprendente!; en interpretar y reinterpretar una y otra vez… la misma frase, que parecía repetida, pero vista en otro momento, en otras circunstancias y bajo otra cuestión, se hace ¡tan diferente!...

    Como cuando consultamos el I-Ching y, según la pregunta, según la cuestión, su respuesta –de ese hexagrama que hayamos leído varias veces- ya tiene otra naturaleza.

    El divino… el divino ignorante presta atención a todo lo que transcurre.

    El divino ignorante no tiene límites… y por eso se llena de bondad. Pero no la retiene; la expresa. Y por eso se llena de misericordia. No hace propaganda de ella, sino que la ejerce. Y por eso se llena –sin llenarse nunca-… de Amor. Y con él se ejercita. No lo retiene; lo muestra.

    Sabe lo fundamental del Gran Ignorante Orante de consciencia: que no hay ninguna realidad que le pertenezca.

    Ahhhhh… “Nada” –podría decirse-. Nada le pertenece. No hay “algo” que le pertenezca –mejor es decirlo así-.

    ¡No!, no es fácil. Decirlo puede ser entendible, puede ser razonable, pero vivirlo no es fácil. No, no. Ciertamente. Puesto que… el amor que siento por “mi” hijo, el amor que siento por “mi” teoría, el amor que siento –por poner el tope en el amor; sin topes- por “mi” proyecto, por “mi” país, en el momento en que se posiciona como posesión, deja de ser ignorante para ser propietario. Y como propietario, cuida sus pertenencias y establece un límite. Pone una verja… Busca una renta… 

    El reclamo propietarista deja la ignorancia aparte y reclama su derecho.

    Y como escuchamos, el ignorante no ha renunciado a descubrir, a aprender, a releer, a retomar… No. Pero descubre que poseer lo que descubre, lo que aprende, lo que desarrolla, y no ponerlo “al servicio de”, supone una posesión; supone un poder. 

    Y ahí ya deja de ser ignorante.

    Si los nutrientes de nuestro ser son divinos; si la oración es el principal… –por no decir el único- vínculo que nos mantiene en consciencia de Universo, eso debe ser una consciencia de sentir. Por eso no es fácil, no. Por momentos se puede expresar y por momentos vivir, pero estamos en terrenos –como vemos, como observamos- ¡terriblemente poderosos! Y el más adepto, el más cercano, el más creyente… es tentado, y se cree sobresaliente. Se siente… imprescindiblemente dominante, seguro de sus convicciones y capacitado para cualquier labor.

    Y así abandona meditar, orar, contemplar, sentir sin renta. Y se vuelve un esclavo del saber, del conocer, del manejar, del manipular…; de empoderarse como cultura, como desarrollo, como especialidad de cualquier rama o dimensión.

    La Creación ha dado la flor de la vida… con un perfume inigualable. Y en su asombroso misterio, esa flor… ofrece su perfume, pero es un misterio su procedencia. 

    Cuando nos embriagamos del perfume orante… y nos declaramos solemnemente ignorantes, pero abiertamente despiertos, luminosos, generosos, milagrosos, intermediarios sanantes…; cuando esto ocurre, ¡y se mantiene ante los acechos y comentarios y regalías que reclaman posiciones, posesiones!… ¡ay!, cuando todo eso queda relegado –¡sin desprecio!, con respeto-, el peso es ligero. Diríase que no hay peso. Y la opción y la posibilidad de que otros vean, otros contemplen, otros “se den cuenta de”… y asuman la consciencia del supremo ignorante… Porque impresa está, y evidentemente es obvia, pero cuando se llena de erudita capacidad de conocer, no ve más. Rompe el vínculo con el Misterio. Se siente seguro con su vacuna, con su remedio... 

    “Ni siquiera” –y esto es de gran ayuda-, ni siquiera se reconoce como un misterio, él mismo.

    ¡Ahhh! ¡Qué importante perla surge! 

    Si procedo del Misterio, ¿qué soy? Un misterio. 

    Por eso, sin querer queriendo, nos repetían una y otra vez: “Conócete a ti mismo, conócete a ti mismo”. Y los sicoanalistas buscaban el “conocerse a sí mismos”: “Conócete a ti mismo”

    Pero… ¡pero no!

    Renuncia a conocerte a ti mismo. Declárate ignorante de tu ser, porque provienes del Misterio

    Sabrás –sin poseer- tus dones… para servir. Y sabiendo que nada es tuyo, a nada has de aspirar. Pero sí, a participar.

    Así se obtiene, así se descubre la consciencia de liberación. 

    Así se alcanzan… los progresivos pasos de iluminación; que se ven, que se ejercitan, que se practican.

    ***

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  •  

    And in the course of action, of doing, of repeating, of innovating, of discovering, of learning... the being of humanity progressively acquires a consciousness of power, for what it knows, for what it has learned, for what it interprets, for what it has discovered.

    And to the extent that this happens, he becomes egomaniac, idolised... and he builds his own world. And each one builds its own empire or its domain.

    That is the common pattern of the sapiens species:

    "No, I already know this. "No, I already know it, I've already learnt it, I've already..." .

    He doesn't realise what he has forgotten, that he had learnt it in another time.

    And here, the Praying Call warns us... that this progressive advance that is turning into power, that is becoming self-sufficient, egomaniac idolised... this progression moves him away; moves him away into the infinities of ignorant consciousness.

    Yes. The consciousness of knowledge, -the Praying Call warns us-, turns us into individual universes, into powers and judgements and rulings, orders, rules... dominant imperatives.

    In the Prayerful Call, by placing us in the Creative Universe of the Mystery, immediately -it is not necessary to think too much-... the ignorant consciousness opens to us an unfathomable Universe. It opens us to an endless path.

    He who is full of knowledge, erudition, learning... is afraid to open up, tries to keep to himself, aspires to keep and to have, just in case one day he does not have any! He is a slave to his erudition, his knowledge and his learning. And in his ego-idolatry he does not admit ignorance. He has made a universe and a world "in his own image and likeness" out of his knowledge... And so, he creates a family, a group, a community, a state, a country, a continent.

    And he sets out to defend his personal, family, social, cultural rights... But he does not claim his ignorance of life, his ignorance of the Universe, his ignorance of Creation.

    Thus, as we may suppose, the healer prayer, the miracle, enlightenment, becomes truly "difficult". Although, potentially one has it.

    The divine ignorant, by opening himself to the Mystery, is in permanent surprise, in surprising luck!; interpreting and reinterpreting again and again... the same sentence, which seemed repeated, but when seen at another time, in other circumstances and under another question, it becomes so different!...

    As when we consult the I-Ching and, depending on the question, depending on the issue, its answer -from that hexagram that we have read several times- already has a different nature.

    The divine... the divine ignorant pays attention to everything that happens.

    The divine ignorant, has no limits... and that is why he is filled with goodness. But he does not withhold it; but he expresses it. And therefore, he is filled with mercy. He does not propagandize it, but exercises it. And that’s why he is fulfilled -without ever filling up-... with Love. And with it he exercises. He does not hold it back; he shows it.

    He knows the fundamentals of the Great Ignorant Praying consciousness: that there is no reality that belongs to him.

    Ah!... "Nothing", you might say. Nothing belongs to him. There is "nothing" that belongs to him -it is better to put it that way-.

    No!, it is not easy. Saying it, may be understandable, it may be reasonable, but experiencing it, is not easy. No, it is not. Certainly. Since... the love I feel for "my" son, the love I feel for "my" theory, the love I feel -to put the limit on love; without limits- for "my" project, for "my" country, at the moment it is positioned as a possession, it ceases to be ignorant and becomes an owner. And as an owner, he takes care of his belongings and sets a limit. He puts up a fence... He looks for a profit...

    The claim to ownership leaves ignorance aside and claims his right.

    And as we heard, the ignorant have not renounced to discover, to learn, to reread, and to restart... No. But he discovers that to possess what he discovers, what he learns, what he develops, and not to put it "at the service of", implies a possession; it implies a power.

    And that's when he stops being ignorant.

    If the nutrients of our being are divine; if prayer is the main… -if not the only- link that keeps us in consciousness of the Universe, that must be a consciousness of feeling. That is why it is not easy, no, it is not. At times it can be expressed and at times it can be lived, but we are in terrains -as we see, as we observe- terribly powerful! And the most adept, the closest one, the best believer... is tempted, and believes himself to be outstanding. He feels... indispensably dominant, confident of his convictions and qualified for any task.

    And so he abandons meditation, praying, contemplation, feeling without profit. And he becomes a slave to knowledge, to know, to handling, to manipulate...; to empower itself as a culture, as a development, as a speciality of any branch or dimension.

    Creation has given the flower of life... with a perfume like no other. And in its astonishing mystery, that flower... offers its perfume, but its source is a mystery.

    When we get drunk on the prayerful perfume... and we declare ourselves solemnly ignorant, but openly awake, luminous, generous, miraculous, healing intermediaries...; when this happens, and is maintained in the face of stalks and comments and royalties claiming positions, possessions!... oh!, when all this is relegated -without contempt, with respect- the weight is light. It could be said that there is no weight. And the option and the possibility for others to see, for others to contemplate, others to "realise"... and assume the consciousness of the supreme ignorant... Because it is imprinted and evidently is obvious, but when it is filled with the erudite capacity of knowing, it sees no more. The link with the Mystery gets broken. One feels safe with its vaccine, with its remedy....

    "Not even' -and this is a great help- he does not even recognise himself as a mystery, himself.

    Ah! An important pearl arises!

    If I come from the Mystery, what am I? A mystery.

    That is why, unwittingly or knowingly we were told over and over again: "Know thyself, know thyself". And the psychoanalysts sought to "know themselves": "Know yourself".

    But... but no!:

    Give up knowing yourself. Declare yourself ignorant of your being, because you come from the Mystery.

     You will know -without possessing- your gifts... to serve. And knowing that nothing is yours, you have nothing to aspire to. But, participate.

    This is how you get it; this is how you discover the consciousness of liberation.

    Thus, are reached... the progressive steps of enlightenment; which are seen, which are exercised, which are practised.

    ***

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    Se dice, en el Evangelio de San Juan –frecuentemente citado-, que “en el Principio era la Palabra, y la Palabra era Dios, y nada se hizo sin Ella”.

    Con las palabras surgieron… las comunicaciones. Y de ellas también nos dice, la Biblia, que una Torre de Babel se erigió para alcanzar lo Divino, y que ésta se destruyó… por su vanidad, y ahí aparecieron las miles de lenguas. Y ya no era fácil entenderse entre unos y otros: cada uno expresaba su lengua.

    Sin entrar en si fue así o no, lo cierto es que cada comunidad humana establecida en diferentes espacios del planeta, genera un lenguaje: la palabra. Y con ésta se comunica.

    Y que dando un gran salto, llegamos a las eras de las comunicaciones –en donde estamos-. Y dando otro gran salto interpretativo, llegamos a la incomunicación. Como si se hubiera producido una mutante. 

    Continuas leyes, artículos y precisiones, esgrime la burocracia de los gobiernos para aclarar, para puntualizar, para decir...

    Como cabría esperar, la comunicación cotidiana es tan frágil que…

    Pareciera que cada uno está empeñado en decir su versión, y en consecuencia, la escucha no es la mejor versión… puesto que en vez de estar escuchando –aunque esté en silencio-, estoy pensando lo que voy a decir.

    Y es así como surge la confusión –de “confundidos”-.

    Y en todo este vertiginoso mirar, ¿dónde queda “en el Principio era la Palabra”

    Es como decir: “En el Principio era Dios, y ahora, en el Principio es... “hoy””

    Y la diferencia es sustancial. Entre partir de una Fuerza Creadora, y partir de ahora, de hoy… casi un abismo insondable.

     Se hace valer aquel dicho que dice: “Donde dije digo, digo Diego.

    La desconfianza se hace presente, y la confrontación también, puesto que cada fragmento comunicante reclama su autoría y su certeza, que no coinciden con las otras. Con lo cual, es lógico la desconfianza, la incertidumbre, puesto que lo que cada ser entiende es algo diferente a lo que entiende el otro. 

    La resultante es que… o bien –o bien- el decir es incompleto, impreciso, avieso… o bien la escucha es despreocupada, indiferente… o bien, lo que decíamos al principio: se está pensando más en lo que se va a decir que en lo que se está escuchando.

    A esto habría que añadir los “tradicionales” –llamémoslos así- prejuicios entre los seres: “Lo que diga éste vale; lo que diga aquél, no. Lo que diga el otro lo tengo en cuenta; lo que diga aquél... no”.

    Así que son ‘multifactores’ los que inciden en la incomunicación, en la era de la comunicación.

    Y así, obviamente, cuando nos llaman a orar –la Llamada Orante- podemos escuchar... ¡cualquier cosa! E interpretar… cualquier otra. Y que quede como parte integrante del orante, lo que escuchó, es ya más difícil aún.

    La Llamada Orante nos advierte, nos alerta sobre la necesidad de precisar la escucha, la palabra, lo dicho. 

    Atender a lo prejuicioso. 

    Dar… valor –y quizás ahí está un punto importante- dar valor a la palabra de cualquiera. En la medida en que valoramos las palabras del otro, así se establecen los respetos. Y en la medida en que hay respetos hay convivencia. Pero si se parte de bases ya crónicas, establecidas... de nada servirán los interminables medios de comunicación.

    Si en el Principio fue la Palabra, la Llamada Orante nos reclama –puesto que somos parlantes-… nos reclama, lo primero, la sinceridad. Y con ello, muy probablemente aparecerán las palabras. Y ese es otro capítulo que también incide en la palabra: 

    “Voy a decir esto, pero que no se note que me he callado esto otro”.

    ¡Ah!

    “Cómo contaría esto, recortando aquello, sin que lo uno ni lo otro participen”.

    ¡Oh!

    Los vericuetos que se pueden hacer son interminables.

    Es similar, el grado de obstáculo, a cuando se pregunta a alguien, a sabiendas de que lo que se le pregunta lo sabe, y te dice que no lo sabe. 

    .- ¿Dónde vives?

    .- No lo sé.

    .- ¿Cómo que no lo sabes?

    .- No, no lo sé.

    En vez de decir: No quiero decirte dónde vivo.

    A veces son cosas tan flagrantes como ésas, que resultan como… ofensivas, irrespetuosas…

    Pero… no olvidemos que estamos en la época de la impunidad. Entonces, cada cual puede decir y expresar lo que ¡quiera!, no lo que debe expresar. 

    Pero lo grave es que cada cual no se da cuenta de que, cuando él reclame y pregunte, le va a ocurrir lo mismo.

    Pero aquí siempre aparece la ley del embudo, por supuesto. Es decir: “yo exijo a los demás claridad y sinceridad, pero yo no la voy a dar”.

    Lo siempre famoso de: “Se ve la paja en el ojo ajeno, pero no se ve la viga en el propio”.

    Luego aparecen los famosos ejemplos… y los recuerdos de aquél, y de aquello otro... y el barullo se hace presente. Y si fuera a resolver algo, ¡bueno!, bien está. ¡Pero no!, no resuelve nada. Crea tensiones y… ¡más prejuicios!

    La Llamada Orante de hoy nos conmina a que, cada vez que expresemos –¡o antes de expresar!- recapacitemos lo que vamos a comentar, a mostrar, a decir; comprobemos que lo que se ha dicho se ha entendido. ¡Y da igual que sean cosas pequeñas que grandes!... Cualquier palabra es grandiosa: depende de dónde se la coloque, quién la diga y en qué momento, puede ser transcendental. Así que no vale decir: “No, es que en aquel momento, las palabras…; pero en estos momentos, estas otras palabras… bajan de calidad”. ¡No! Ese es un prejuicio hacia la propia palabra. 

    De ahí que la Llamada Orante nos reclame el ¡don! –porque es un don- de comunicarnos; además, que podamos hacerlo con todo tipo de formas y maneras.

    ¡Qué ásperas y rudas se muestran las comunicaciones, cuando las palabras son sentenciosas!, cuando el dicho es dudoso, cuando lo transmitido es mentiroso.

    ¡Y qué suave, qué suave resulta la palabra, y qué bálsamo es, cuando se la siente conmovida, se la siente sentida, se la siente sincera, se la siente motivadora, se la siente inductora, se la siente intencionada! Y no solamente resulta suave, sino que resulta vigorosa. Resulta... una esperanza. Resulta ser una promesa. 

    ¡Resulta ser creer! Resulta ser –la palabra- creer.

    ¿Recuerdan aquella coletilla religiosa que decía: “Palabra de Dios”, y se contestaba: “Te alabamos señor”?

    ¿Cómo ha llegado la humanidad a irrespetarse ¡tanto, tanto, tanto!... que necesitamos notarios que den fe de lo que decimos y de lo que somos?

    ¡La Fe no la da ningún notario! ¡La Fe es un acontecer extraordinario!... que emana de la Creación, y que se compromete en las palabras cuando éstas son de sentida emergencia.

    También ocurre que en ese hablar, en esa palabra, con harta frecuencia, el que va a decir o a hablar, ya ha pensado por el que va a escuchar… 

    “Eso es… ¡Pibe! ¡Eso es macanudo, eso es increíble, eso es transfigurante, eso es cuántico!”… –pongámosle un poco de humor-.

    .- Verás, te voy a decir algo, pero yo ya sé lo que vas a pensar, yo ya sé lo que me vas a contestar.

    .- ¡Entonces no digás nada, boludo! Si lo sabes todo, ¿para qué vas a decir?

    Es frecuente que, como las personas van sobradas de recursos, ya piensen y sientan y sepan lo que los otros… Aunque no sepan ni sientan lo que ellos mismos piensan y sienten, sí saben lo de los otros. Pero lo de “los otros”, ¡de todos!

    .- Yo ya sé lo que me va a decir en cuanto yo le diga tal cosa.

    .- ¡Ah!, ¿sí? ¿Pero se la has dicho?

    .- No.

    .- Entonces ¿cómo lo sabes?

    .- ¡Hombre! Porque le conozco.

    .- ¿Y qué conoces…? ¿¡Qué conoces!?

    ¡Está bien hacer una prospección, claro! Está bien hacer supo…siciones –que recuerda a los supositorios: supo-siciones-. “Y supongo y supongo...”

    ¡Espera, espera, espera! No pongas nada todavía encima de la mesa. Muéstrate como eres, y si en verdad eres sincero y no guardas ninguna carta marcada, se te escuchará. 

    Porque por muy maltrato que el ser haga de las palabras, éstas tienen su ánima, sí. Y no las va a destruir ni las va a hacer desaparecer la política, la filosofía, la religión… ¡no! Las podemos maltratar –como así ocurre-, las podemos tergiversar, malinterpretar, sí, pero están ahí. 

    Y cuando se decide usarlas con la precisión de la que cada uno sea capaz, se escuchan. Pero ocurre que habitualmente van contaminadas, precipitadas o tardías, o antes de tiempo.

    Por tanto, el Sentido Orante también nos impulsa y nos impele a creer en la palabra. ¿Recuerdan?: “Una palabra tuya bastará para sanar”. ¡Y es cierto!... Pero tiene que ser esa palabra con el rigor, la armonía, el equilibrio, la belleza, la transparencia, la sinceridad y el don de la entrega, la que tiene que expresarse.

    Y todos hemos vivido momentos en los que esas palabras, o aquella palabra, o aquello que me dijeron, me conmovió, me dejó… no ya pensando sino que, ya, quedó ahí. Y no lo olvidamos.

    Nos dicen las últimas noticias de nuestro genoma, que tenemos 8055 millones de letras. 

    ¡Ocho mil? Muchas letras, ¿no? En realidad, son cuatro letras o cinco –depende- y con ellas se construye un ser humano. Pero son letras, son escrituras que hablan, porque al leerlas interpretamos. Y podríamos decir –ya en este plano híper moderno-: 

    “¿No es suficiente con ese número de letras, para decir las cosas claras? Porque si todavía tuviera solamente cuatro letras o cinco… Pero ¿ocho mil…?” –por cierto: “millones”-.

    Es decir que nuestros recursos son... ¡guau! Para no repetirnos. ¡Y hay que ver lo que se repiten las cosas! Nuestros recursos son inagotables. Necesitaríamos muchas vidas, o ejercitarnos como eternos, para agotar todas las combinaciones que puedan gestarse en esa información.

    Pero todo está muy justo. Al decir “muy justo” quiero decir que todo está muy bien colocado, en esas letras, para constituir un ser humano. Y en consecuencia, también para leernos y expresarnos, debemos contemplar todo de lo que disponemos para que lo que se exprese sea correctamente leído, correctamente escuchado, claramente expuesto.

    Sin suponer que el otro sabe, que el otro conoce, que “creo que”, que “me parece que…”. No, no, no, no, no, no. La adenina va con la timina, y la citosina va con la guanina. Y no pueden ir de otra forma, como letras del alfabeto genético. 

    Y el uracilo –el quinto- para transcribir. Y cuando hay algún error, la manifestación es muy significativa.

    Y es así, igualmente, lo que ocurre en el mundo, con la especie. Errores y errores y errores se acumulan, y dramas y dramas y dramas se suceden. Y todo fue porque dijo que me dijo, que le dije, que entendió, que no entendió, que aceptó, ¡que mintió!...

    “Y dijo Dios: Hágase la luz. Y dijo Dios...”.

    O sea que la palabra le funcionó.

    Creía en lo que decía, y eso creó.

    Y si somos un modelo emanado del Misterio Creador, sólo sabemos en base a “de lo que hemos sido dotados”. Y siguiendo la comparación de nuestro código, se nos muestran infinitas formas de expresarnos y de comunicarnos y de aclararnos… sin error.

    Las palabras nos reclaman, para que nuestras creencias ¡en nosotros mismos... y en lo que nos rodea!, puedan ser viables. Podamos establecer una adaptación complaciente, realmente.

    Y el creer en la propia palabra, y en la del otro, nos hace confabularnos en proyectos, en ideas, en solidarias convivencias.

    PIEDAD...

    ***

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  •  

    It is said in the oft-quoted Gospel of John that "In the beginning was the Word, and the Word was God, and nothing was made without the Word".

    With words arose... communications. And from them. the Bible also tells us, that a Tower of Babel was erected to reach the Divine, and that it was destroyed... because of its vanity, and there appeared thousands of languages. And it was no longer easy to understand one another: each one spoke his own language.

    Without going into whether it was like that or not, what is certain is that each human community established in different areas of the planet generates a language: the word. And through it they communicate.

    And taking a great leap, we have arrived to the communications era -where we are now. And taking another great interpretative leap, we arrive at uncommunication. As if a mutation had occurred.

    Continuous laws, articles and clarifications, wields bureaucracy of the governments to clarify, to point out, to say...

    As one might expect, everyday communication is so fragile that... 

    It seems that everyone is determined to say his or her own version, and as a result, listening is not the best one... because instead of listening -even if I am silent- I am thinking about what I am going to say.

    And this is how confusion -from "confused"- arises.

    And in all of this dizzying gazing, where is "in the beginning was the Word"?

    It is like saying: "In the Beginning was God, and nowin the Beginning is.... "today"”.

    And the difference is substantial, between starting from a Creative Force, and starting from now, from today... almost an unfathomable abyss.

    The saying of: "Where I said I see, I say Icy", becomes valuable.

    Mistrust is present, and so is confrontation, since each communicating fragment claims its authorship and certainty, which do not coincide with the others. And so, mistrust and uncertainty are logical, since what each being understands is different from what the other understands.

    The result is that... either –(either)- the speech is incomplete, imprecise, misleading... or else the listening is unconcerned, indifferent... or, as we said at the beginning: one is thinking more about what one is going to say than about what one is listening to.

    To this should be added the "traditional" -let's call them that- prejudices between people: "What this one says is fine; what that other one says, is not. What this one says, I take into account; but what that other one says…I don’t”.

    So, there are 'multi-factors' that play a role in the lack of communication in the era of communication.

    And so, obviously, when we are called to pray -the Prayerful Call- we can listen.... anything! And interpret... anything else. And that what is heard remains, as an integral part of the prayer, is even more difficult.

    The Prayerful Call warns us, alerts us of the need to be precise in our listening, our words, what is said.

    Beware of prejudices.

    To give... value -and perhaps this is an important point- to give value to anyone's words. To the extent that we value each other's words, respect is established. And to the extent that there is respect, there is coexistence. But if we start from chronic, already established bases... the endless communicating resources will be of no use.

    If in the Beginning it was the Word, the Praying Call claims us -since we are speakers-... it claims us, first of all, sincerity. And with that, most probably, the words will appear. And that is another chapter that also affects the word:

    "I'm going to say this, but I won’t show that I've kept something else quiet".

    Ah!

    "How would I tell this, cutting out that, without this or the other taking part".

    Oh!

    Endless twists and turns could be made.

    It is similar, the degree of obstacle, to when you ask someone, knowing that they know what you are asking, and they pretend they don't know.

    .- Where do you live?

    .- I don't know.

    .- What do you mean you don't know?

    .- No, I don't know.

    Instead of saying: I don't want to tell you where I live.

    Sometimes they are such blatant things as these one that turn out to be... offensive, disrespectful...

    But... let's not forget that we are in the era of impunity. So, everyone can say and express what they want to say, not what they should say.

    But what is serious is that everyone does not realise that, when he complains and asks questions, the same thing will happen to him.

    But here, of course, there is always the law of the funnel. In other words: "I demand clarity and honesty from others, but I won't give it".

    The ever famous: "You see the speck in someone else's eye, but you don't see the plank in your own eye".

    Then the famous examples appear... and the memories of that one, and the other... and the uproar ensue. And if it only would be good for something, it is fine, but it doesn’t, it doesn't solve anything. It creates tensions and... more prejudices!

    Today's Prayerful Call urges us, every time we express -or before expressing- to reconsider what we are going to comment on, to show, to say; to check that what has been said has been understood. And it doesn't matter if they are small things or big things!... Any word is great: depending on where it is placed, who says it and at what time, it can be transcendental. So, it's no good saying: "No, it's just that at that moment, the words...; but at this moment, these other words... are lowering in quality". No! That is a prejudice towards the word itself.

    Hence the Prayerful Call claims from us the gift! -because it is a gift- to communicate; moreover, that we can do so in all sorts of ways and forms.

    How rough and rude are communications when the words are sententious, when the speech is dubious, when what is conveyed is untruthful.

    And how soft, how gentle the word is, and what a balm it is, when you feel it is moved, when you feel it is heartfelt, when you feel it is sincere, when you feel it is motivating, when you feel it is inducing, when you feel it is intentional! And it is not only gentle, but it is vigorous. It turns out to be... a hope. It turns out to be a promise.

    It turns out to be believe! It turns out to be -the word- believe.

    Do you remember that religious catchphrase: "Word of God", and the reply was: "We praise you, Lord"?

    How humanity has come to disrespect itself so much, so much, so much!… that we need notaries to attest, give faith about what we say and who we are?

    Faith is not given by a public notary! Faith is an extraordinary happening!... which emanates from Creation, and which is committed in words when they are of sincere urgency.

    It also happens that in that speech, in that word, very often, the one who is going to say or speak, has already thought for the one who is going to listen...

    "That's... That's awesome, that's amazing, that's transfiguring, that's quantic!"...   -let's put a bit of humour in it-.

    .-You see, I'm going to tell you something, but I already know what you're going to think, I already know what you're going to answer me.

    .-Then don't say anything, you fool! If you know everything, why are you going to say it?

    Often, as people have plenty of resources, they already think and feel and know about others... Although they do not know or feel what they themselves think and feel, they do know about others. But about "the others", about everyone!

    .-I already know what he is going to say to me when I tell him such a thing.

    .-Ah, do you?, but did you tell him?

    .-No.

    .-Then how do you know?

    .-Well Man! I do, because I know him.

    .-And then what?...? What do you know!?

    It's good to prospect, of course! It's OK to make suppo…sitions -reminiscent of suppositories: supo-sitions. "And I suppose and I suppose...".

    Wait, wait, wait, wait! Don't you put anything on the table yet. Show yourself as you are, and if you are truly sincere and hold no marked cards, you will be heard.

    Because no matter how much we mistreat words, they have their soul, yes. And they will not be destroyed or made to disappear by politics, philosophy, religion... no! We can mistreat them -as is the case-, we can distort them, misinterpret them, yes, but they are still there.

    And when it is decided to use them as accurately as one is capable of, they are heard. But it happens that they are usually contaminated, hasty or late, or ahead of time.

    Therefore, the Praying Sense also urges us and impels us to believe in the word. Do you remember?: "One word from you will be enough to heal"? And it is true!... But it has to be that word with rigour, harmony, balance, beauty, transparency, sincerity and the gift of dedication, which has to be expressed.

    And we have all experienced moments when those words, or that word, or what was said to me, moved me, left me... not just thinking, but it stayed there. And we don't forget it.

    The latest news about our genome tells us that we have 8055 million letters.

    Eight thousand? That's a lot of letters, isn't it? Really, they are four or five letters  -it depends- and with them a human being is constructed. But they are letters; they are writings that speak, because when we read them, we interpret them. And we could say -now on this hyper-modern level:

    "Isn't that number of letters enough to make things clear? Because if it only had four or five letters... But it has eight thousand? -by the way: "millions"-.

    In other words, our resources are... wow! So as not to repeat ourselves. Our resources are inexhaustible. We would need many lifetimes, or exercise ourselves as eternal, to exhaust all the combinations that can be gestated in that information.

    But everything is just right. By "just right" I mean that everything is very well placed, in these letters, to constitute a human being. And consequently, also to read and express ourselves, we must consider everything at our disposal so that what is expressed is correctly read, correctly heard, clearly stated.

    Without assuming that the other knows, that "I think that", that "it seems to me that...". No, no, no, no, no. Adenine goes with thymine, and cytosine goes with guanine. And they can't go any other way, like letters in the genetic alphabet.

    And the uracil -the fifth- to transcribe. And when there is an error, the manifestation is very significant.

    And so it is, likewise, with the world, with the species. Mistakes and errors and mistakes accumulate, and dramas and dramas and dramas follow one after the other. And it was all because he said that he told me, that I told him, that he understood, that he didn't understand, that he accepted, that he lied!...

    "And God said: Let there be light. And God said...".

    So, the word worked for him.

    He believed in what he said, and that's what he created.

    And if we are a model emanating from the Creator Mystery, we only know based on of "what we have been gifted with". And following the comparison of our code, we are shown infinite ways of expressing and communicating and clarifying ourselves... without error.

    The words claim to us, so that our beliefs in ourselves -and in our surroundings- can be viable. We can establish a truly complaisant adaptation.

    And believing in one's own word, and in that of the other, makes us join together in projects, in ideas, in coexistence.

    MERCY…

    ***

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La prière que nous réalisons est une prière qui n’est circonscrite à aucune religion. Nous croyons que la prière peut être un instrument Libérateur et Guérissant. La prière a comme référence la Création, les différentes Forces qui nous animent sans leur donner un nom. La croyance que la Prière est un élément indispensable pour nous, elle nous a amené à créer un espace qui lui est exclusivement dédié : « La Maison du Son de la Lumière », c’est un lieu situé dans le Pays Basque, à Vizcaya, dans un hameau. Là bas se réalisent des journées de retraite. « La Maison du Son de la Lumière » ARGI DOINU ETXEA se trouve dans la localité de Ea, Vizcaya (Pays Basque Espagnol). C’est un espace ouvert aux élèves de l’Ecole Neijing, lesquels peuvent demeurer sur place de 1 à 5 jours.

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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