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    Desde que la historia puede recordar, el ser de humanidad ha concebido, ha estado en la consciencia de que se encontraba en un lugar inhóspito: en este lugar del Universo, en este planeta. Quizás por eso desarrolló su sapiencia: para, a través del combate, dominarlo, controlarlo.

    Pero lo más significativo es que… esas iniciales –por decirlo linealmente en la historia-… esas iniciales de defensa, ataque, posesión, por considerarlo un lugar inhóspito, obedecían –sin saberlo, por parte del hombre- a una defensa ante “los castigos”; los castigos de… de quien fuera: del sol, de la luna, de las estrellas, de los dioses, las diosas…

    En la medida en que la historia se iba desarrollando, y la consciencia sapiencial se hacía descubridora, se fue gestando la idea del “castigo de los dioses”, ante cualquier incidencia que no estuviera de acuerdo con lo que “suponía” que no era lo adecuado  –“con lo que suponía que no era lo adecuado”-.

    Poco a poco se fueron estableciendo normas, leyes, dictámenes, etc., de los guerreros planetarios más avezados, en los que se establecía cuál debería ser la estrategia de combate: o bien la rebelión total, o bien la aceptación irremediable, o bien saberse reparador constante de “pecados”, para –probablemente- alcanzar un estado de sintonía entre los dictámenes de los dioses –que luego fue “el Dios”- y nuestro hacer.

    Como era de suponer, en diferentes lugares y sitios, los castigos, las reprimendas o las coordenadas de “lo bueno” o de “lo malo” eran diferentes; con lo cual, obviamente, se gestó otra nueva lucha: la preponderancia de lo que viene a llamarse “religiones”.

     Y los seres empezaron a enfrentarse unos a otros por sus creencias, por sus conceptos de lo divino, por sus criterios… del Dios justiciero que premiaba a los buenos y castigaba a los malos.

    Pero la sapiencia de descubrir, de dominar y de controlar, se hizo cada vez más poderosa. Y encontró –o encontraba- las causas por las que antes se decía que el dios castigaba. Ahora eran causas entendibles, razonables; algunas controlables, otras no.

    Ciertamente –resumiendo esta introducción- podría decirse que el ser humano nunca –nunca, ¿eh?, salvo las excepciones muy personales-, nunca ha estado de acuerdo con Dios.

    Ha habido una tendencia “supremacista” de la humanidad, y una tendencia a describir la deidad, o lo divino, con naturalezas de poder; con lo cual, en la medida en que el ser humano se hacía poderoso, se enfrentaba, a cualquier inconveniencia que tenía, con la lucha y la guerra, y especialmente con la lucha y la guerra con lo divino. ¡Creyera o no creyera en ello!

    Podría decirse, a modo de chanza, que era una familia que nunca se ha llevado bien: ni con el padre, ni con el hijo, ni con el proyecto, ni con nada.

    Las maldiciones divinas corrían en diferentes tiempos, con volcanes, terremotos, huracanes, epidemias…; y a nivel individual, con locuras, con guerras… 

    Una especie que nunca se ha adaptado.

    Una especie que se ha rebelado contra el destino que le aguardaron los dioses.

    Y así fue convirtiendo el ser, la vida, en una lucha diaria: hay que luchar para progresar, hay que luchar… Una fatigosa encomienda en contra de la propia especie y en contra del espacio que nos ha tocado como vida.

    Y así, en el desierto pone trenes. 

    .- ¿Trenes…? ¿En el desierto?

    .- ¡Sí!… Y autopistas y… 

    Y los valles se convierten en piscinas o cualquier otra imaginaria creación.

    El progreso belicista de la conquista del mundo es imparable. Como si nos hubieran dado el peor lote del universo: la selva, por ser selva, no; el desierto, por ser desierto, no; la montaña, por ser montaña, no; el bosque, por ser bosque, no. Así que habrá que talarlo, habrá que deforestar, habrá que poblar lo ‘impoblable’

    Y esa es una historia cotidiana que se transfiere a lo convivencial, a lo que hace uno y a lo que hace otro, pero ya desconectado cada vez más de lo espiritual, anímico, divino… o como se quiera denominar. Preferimos decir “Misterio Creador”. Así tiene espacio cualquier otra denominación.

    Se podría decir –también simplificando este segundo espacio- que cada ser ve en el otro un contrincante. Es como si viera al mismísimo Dios, y le reclamara por qué es así, por qué no piensa como él, por qué no obedece, por qué no le puede tomar como esclavo…

    Quizás… la guerra entre humanidades, desde las pequeñas relaciones hasta las más grandes, se debe a que cada ser ve en el otro el divino castigador, y se rebela contra ese castigo por considerarlo ¡un fraude!; en cambio se ataca a su propio criterio, por considerar que ha fallado a lo divino.

    ¡Curioso! Una doble guerra: la guerra contra el infiel, que ha interpretado mal los designios, y la guerra consigo mismo, porque no ha sido fiel a sus propios criterios, a la interpretación de la intervención y de las leyes divinas –“leyes divinas”- que sobre él y sobre su comunidad gravitan.

    ¡Tres guerras a la vez!: la inconformidad con el lugar del Universo que le ha tocado –con el planeta-; la disconformidad con aquel que interpreta –según cada uno- erróneamente los designios divinos; y la guerra contra uno mismo, por no ser fiel a lo que uno cree.

    ¡Doblegar la montaña, doblegar el desierto, doblegar la selva, doblegar el mar!...

    Estas tres guerras… podemos ignorarlas, podemos decir que las hemos superado, podemos decir… blablabla, ¡pero están ahí! Y cualquiera, con cualquier criterio, las vive diariamente: ese disgusto consigo mismo, esa confrontación con el otro, ese disgusto con las reacciones. Basta con que llueva para que: “¡Ay!, fíjate, está lloviendo”. Si hace frío: “¡Oh!, ¡qué frío hace!”. Cosas simples, ¿verdad? Aunque sabe que las estaciones llegan y… “¡Ya!, pero… ¡huy, qué calor!”.

    Pero, ¡alma de Dios!, ¿hay algo que te guste? ¡Por favor! ¿Hay algo con lo que te sientas… ya no digo que bien, sino regular? Parece ser que no. Si además luego incluimos la historia personal, individual, liberal, libertaria de cada uno… ¡uff!... se termina siendo, todos los seres, enemigos.

    Todo esto es global, sí. Y cada uno puede esgrimir su desacuerdo, por su experiencia personal, pero… seamos generosos: contemplemos las cosas en su universalidad. Y en ella estamos nosotros, aunque seamos una excepción… que confirma la regla.

    Pero el paso del ejercicio repetido de una misma actitud, ha hecho que los seres, decididamente, contemplen la vida como una lucha permanente, como un combate por llegar, por tener, por alcanzar, por lograr, por conseguir. 

    El hacer complaciente, generoso, comunicativo, solidario… queda para excepciones –que suelen durar poco-.

    Y es así como marcha la especie. Es así lo que nos transmite la Llamada Orante de hoy. 

    Y visto así –y tratando de no ser el guerrero permanente-… el panorama es desolador.

    La extinción ya es lo de menos. La cuestión es cómo se llega a ella: es terrible.

    Y cabe preguntarse: “¿No fue casual que arribara a este lugar del Universo? ¿No fue casual que naciera en ese espacio, con esa lengua, con esa costumbre?”.

    Pero a la vez, por la extensión de la especie a todos los lugares, parece que hay disconformidad en cuanto al designio que sobre cada uno cae. Y no confundirlo con la aventura, la búsqueda, el descubrimiento, que eso es saludable, es innato en el ser.

    En consecuencia, volviendo a la pregunta de que me trajeron a un sitio, y no estaba calculado… Es un misterio. Por qué Abdul llegó a Kuala Lumpur, o Andrés llegó a Cádiz…; por qué uno hará de su vida un carnaval, y el otro hará de su vida un drama…

    Podríamos sugerir la posibilidad de que el ser ahuyente la queja del lugar de su presencia… y así deje de pelearse con su espacio, deje de tratar de conquistarlo, dominarlo, controlarlo.

    Concebir la concepción y el nacimiento y la estancia, en este lugar llamado “vida”, como un ¡asombro… espectacular!

    Y en consecuencia, no hay lugar a la queja, puesto que tenemos también la capacidad de admirar la nieve, el sudor del calor, el cobijo del viento…

    ¡Ten Piedad!

    La segunda guerra es… la de ¡los intérpretes! Este interpreta “que”…, el otro interpreta “cuál”… “Que” y “cuál” se pelean y se enfrentan como avisando de que el mundo es según cada cual lo mira, y el otro es enemigo. ¿Se podría congeniar? ¿Se podría dialogar, con-sensuar… situaciones aparentemente contradictorias, pero que no lo son en la medida en que estamos en la actitud de congeniarnos…?

    Y así, los interpretes de la Creación –sean de la naturaleza que sean- pueden contemplarse sin… ¡prejuicios! –como los que existen genéricamente entre creyentes y no creyentes-.

    ¿Podremos asumir a los no creyentes…?, ¿a los creyentes de otra naturaleza…? ¿Podemos asumir –más simple todavía- el color de la tez de unos, y el color de la tez de otros…? 

    Fíjense qué lejos estamos aún de eso. Los inmigrantes se ahogan en pateras increíbles. Los receptores los esclavizan; cuando los devuelven, los castigan… “Atroz”.

    Pero al menos en nuestro fuero… muy interno –que a veces no solamente es el color de la piel, sino también el lugar de procedencia-, ¿no es acaso cierto que esa competencia entre regiones es… es… es incluso promovida? Y hasta los lenguajes se hacen violentos, y se trata de condicionar como sea, a los que empiezan, para que hablen, piensen y sientan según un código de poder. ¡Terrible!

    Hay como una negación a sentirse Universo. Hay como una negación imperiosa a compartir.

    ¡Ten piedad!

    Y en la tercera estancia… de lucha y guerra que el ser establece contra su pereza, contra su cansancio, contra su incomodidad, contra su “falta de…”, contra su “necesidad de…”, contra… ¡Puf!... ¿Hay alguien contento consigo mismo? Difícil, ¿eh?

    ¡Sí!; puedes estar contento algún día o varios días, pero otro día, pues… ¡fallas! Y no solamente te lo reprocharás tú, sino que el entorno también lo hará. “Deleznable”.

    ¿Podríamos ser algo más flexibles con nuestras exigencias? ¿Podríamos depurar más nuestras propuestas… y dejar de contemplarlas como una lucha sin cuartel?

    ¡Ten Piedad!

    Y englobando todo, podríamos preguntarnos: “¿Pero es posible que yo… –cada uno se pregunte- es posible que yo me pueda llevar bien con la Creación? ¿Es que necesariamente me tengo que llevar mal?... ¿Es que me han creado para destruirme?”. 

    Sí. Esa es la conclusión casi culminante: “¡Me han creado para destruirme! ¡Me han creado para que me destruya en mi tierra! ¡Me han creado para que destruya al que no piense como yo! ¡Me han creado para que me destruya a mí mismo!”.

    La conclusión es que esa Fuerza Creadora, ese Dios –o como queramos llamarle- ¡es cruel!, ¡es despiadado! 

    ¿Se podría pensar otra cosa..?

    ¿Y si no fuera así? ¿Y si nos crearon –la Creación, sea de cualquiera de las formas- para “complejizarnos”?: ser cada vez más complejos, pero cada vez más exactos, más flexibles, más cooperantes, más solidarios, más libertarios, más… –un poco- amorosos.

    Y si –en consecuencia- hemos interpretado mal nuestra presencia… –y de ahí que hayamos llegado al acuerdo de que he sido creado para destruirme, ¡o para que me destruyan, da igual!-… ¿podría decir: “he sido creado en un soplo de Amor, en un ‘ama-necer’”? 

    ¿Podría decir que he sido creado para que mis sentidos se iluminen en cada función, y se conjunten para establecer un proyecto, un ideal…? Y que pueda conjugarlo con otros, que pueda compartirlo con otros, que el afán de todos sea el consenso… y que deje de considerarme un enemigo, a mí mismo.

    ¡Ten Piedad!

    Puede ser terrible pensar que todo lo planteado hasta ahora ha sido un grave error. 

    Y volver a plantear otras tendencias –¡que están, pero que son tan inoperantes!-… ¿es una quimera?

    ¿Y si, gracias a la Llamada Orante, escuchamos la situación y descubrimos nuestra virtud, ¡y admiramos la de los otros!, seamos capaces de alcanzar una comunión de desarrollo, una comunión de ¡complacencias!... en donde los juicios, las normas, las costumbres y las leyes se disuelvan en beneficio de un consenso de Amor…? 

    ¿Es una locura pensarlo…? ¿O es una aventura –“ventura” y “aventura”- atreverse a vivirlo de esta forma?

    La Creación se complace en la vida.

    ***

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    For as long as history can remember, the being of humanity has conceived, has been in the consciousness that it was in an inhospitable place: in this place in the Universe, on this planet. Perhaps that is why it developed its sapience: to, through combat, dominate it, control it.

    But the most significant thing is that... those starts -to put it lineally in history-... those beginnings of defence, attack, possession, because they considered it an inhospitable place, obeyed to -unknowingly, on man’s behalf- a defence against "the punishments"; the punishments of... of whoever: the sun, moon, stars, gods, goddesses...

    As history unfolded, and sapiential consciousness became discoverer, the idea of the "punishment of the gods" was born, for any incidence that was not in accordance with what it "supposed" was not right -"with what it supposed was not right".

    Little by little, rules, laws, opinions, etc., were established by the most experienced planetary warriors, in which they established what the strategy of combat should be: either total rebellion, or irremediable acceptance, or knowing how to be a constant repairer of "sins", in order to -probably- reach a state of harmony between the rulings of the gods -which later became "the God"- and our actions.

    As might be expected, in different places, punishments, reprimands or the coordinates of "good" or "bad" were different; with which, obviously, another new struggle was created: the preponderance of what came to be called "religions".

    And beings began to confront each other over their beliefs, over their concepts of the divine, over their criteria... of vindictive God who rewarded the good and punished the bad.

    But the sapience to discover, to dominate and to control became more and more powerful. And it found the reasons for which the god was once said to punish. Now they were understandable, reasonable causes; some of them were controllable, and some others were not.

    Certainly -to sum up this introduction- it could be said that human beings have never -ever, eh, except for very personal exceptions- never agreed with God.

    There has been a "supremacist" tendency of mankind, and a tendency to describe the deity, or the divine, with natures of power; whereby, in so far as the human being became powerful, he was confronted, at whatever inconvenience he had, with struggle and war, and especially with struggle and war with the divine. Whether he believed in it or not!

    It could be said, as a joke, that it was a family that never got along: not with the father, not with the son, not with the project, not with anything.

    The divine curses ran at different times, with volcanoes, earthquakes, hurricanes, epidemics...; and at the individual level, with madness, with wars…

     A species that has never adapted.

     A species that has rebelled against the destiny that the gods had foreseen for it.

    And thus being turned, life, into a daily struggle: one has to fight if we want to progress, we have to fight... An exhausting task against the species itself and against the space that has been allotted to us to live.

    And so, in the desert he sets trains.

    .- Trains...? In the desert? 

    .- Yes!... And motorways and...

     And valleys become pools or any other imaginary creation.

    The warmongering progress of the conquest of the world is unstoppable. As if we had been given the worst lot in the universe: the jungle, because it is a jungle, no; the desert, because it is a desert, no; the mountain, because it is a mountain, no; the forest, because it is a forest, no. So, we will have to cut it down, we will have to deforest, we will have to populate the 'uninhabitable'...

    And that is an everyday story that is transferred to coexistence, to what one does and what another person does, but already increasingly disconnected from the spiritual, divine, soulful... or whatever you want to call it. We prefer to say "Creative Mystery". Thus, any other denomination has room.

    One could say -also simplifying this second space- that each being sees in the other being an opponent. It is as if he sees God himself, and asks him why he is like that, why he does not think like oneself, why he does not obey, why he cannot take it as a slave...

    Perhaps... the war between humanities, from the smallest relationships to the largest, is due to the fact that each being sees in the other the divine punisher, and he rebels against that punishment because he considers it a fraud; instead, it attacks its own judgement, because it considers that it has failed the divine.

    Curious! A double war: the war against the infidel, who has misinterpreted the designs, and the war against oneself, because he has not been faithful to his own criteria, to the interpretation of the intervention and of divine laws -"divine laws"- which are gravitating over him and his community.

    Three wars at the same time: dissatisfaction with one's place in the Universe -with the planet-; dissatisfaction with the one who interprets wrongly -according to each one- the divine designs; and the war against oneself, for not being faithful to what one believes in.

    Chasten the mountain, chasten the desert, chasten the jungle, chasten the sea!...

    These three wars... we can ignore them, we can say that we have overcome them, we can say... blah, blah, blah, but they are there! And anyone, with any criteria, lives them daily: that disgust with oneself, that confrontation with the other, that disgust with the reactions. It is enough that it rains and..: "Oh, look, it's raining. Yes, it's cold: "Oh, it's freezing". Simple things, right? Although he knows that the seasons come and... "Ok, but... oh, it's so hot".

    But for heaven’s sake!, is there anything you like? Please, is there anything you feel good with?... I'm not saying well, I'm saying just a little good? Apparently, it doesn’t. If we then include the personal, individual, liberal, libertarian, history of each one... uff!... we end up being, all beings, enemies.

    All this is global, yes, and everyone can disagree, based on their personal experience, but... let's be generous: let's look at things in their universality. And that includes us, even if we are an exception... which proves the rule.

    But the passage of the repeated exercise of the same attitude has made the beings, to decidedly, contemplate life as a permanent struggle, as a fight to arrive, to have, to reach, to achieve, to attain, to obtain.

    The complaisant, generous, communicative, supportive actions... are the exceptions -which tend to be short-lived-.

    And that is how the species is going. This is what today's Prayerful Call transmits instils to us.

    And seen it like this -and trying not to be the permanent warrior-... the picture is bleak.

    Extinction is the least of it. The question is how it comes to be: it is terrible.

     And the question is: "Was it not by chance that it arrived at this part of the Universe? Was it not by chance that one was born in this place, with this language, with this habit?”.

    But at the same time, due to the spread of the species to all places, it seems that there is disagreement about the design that falls on each one of us. And not to confuse it with adventure, searching, discovery, which is healthy, innate in the being.

    Consequently, going back to the question that I was brought to a place, and it was not calculated... It is a mystery. Why Abdul came to Kuala Lumpur, or Andrés came to Cádiz...; why one will make of his life a carnival, and the other will make of his life a drama...

    We could suggest the possibility of the being chasing the complaint away from the place of its presence... and thus stop fighting with its space, stop trying to conquer it, to dominate it, to control it.

           Conceiving the conception and birth and stay, in this place called "life", as an astonishment... spectacular!

    And consequently, there is no room for complaint, since we also have the capacity to admire snow, sweat of the heat, and shelter from wind...

    Have mercy!

    The second war is... the war of the interpreters! One interprets "that"..., the other one interprets "which"... "That" and "which" fight and confront each other as if to warn that the world is as each one sees it, and the other is the enemy. Could we get along? Could we dialogue, consensus... seemingly contradictory situations, but which are not so insofar as we are in the attitude of getting along...?

    And so, the interpreters of Creation -whatever their nature- can contemplate each other without... prejudice! -such as those that exist generically between believers and non-believers.

    Can we assume non-believers...?, believers of another nature...? Can we assume  -even much simpler- the colour of the complexion of some people, and the colour of the complexion of others...?

    Look how far we are still from that. Immigrants drown in unbelievable boats. The receivers enslave them; when they send them back, they are punished... "Atrocious".

    But at least in our innermost... very inner self -which sometimes is not only the colour of our skin, but also the place of provenance- is it not true that this competition between regions is... is... is even promoted? And even languages become violent, and they try to condition those who are starting out to speak, to think and feel according to a code of power. Terrible!

    There is a kind of refusal to feel Universe. There is like a compelling refusal to share.

    Have mercy!

    And in the third stage... of struggle and war that the being establishes against his laziness, against his tiredness, against his discomfort, against his "lack of...", against his "need for...", against... Phew!... Is anyone happy with himself or herself? Difficult, eh?

    Yes, you can be happy one day or several days, but another day, well... you fail! And not only will you reproach yourself, but the environment will also reproach you. "Atrocious".

    Could we be a little more flexible in our demands, could we refine our proposals further... and stop seeing them as an all-out fight?

    Have mercy!

    And all in all, we could ask ourselves: "But is it possible that I... – everyone can ask- is it possible that I could get along with Creation? Is it that I shouldn’t necessarily get along? Have I been created in order to destroy myself?

    Yes. That is the almost culminating conclusion: "I have been created to destroy myself! I have been created to destroy myself in my own land! I have been created to destroy anyone who does not think like me! I have been created to destroy myself!”.

    The conclusion is that this Creative Force, God -or whatever we want to call him- is cruel, he is merciless!

    Is it possible to think otherwise...?

    What if this were not so? What if we have been created -Creation, in whatever form- to "get more complex": to be ever more complex, but ever more exact, ever more flexible, more cooperative, more supportive, more libertarian, more... -a little bit- more loving.

    And if -consequently- we have misinterpreted our presence... -and (hence) we have come to the agreement that I have been created to destroy myself, or to be destroyed, it doesn’t matter- could I say: "I have been created in a breath of Love, in an “loving dawn”?

    Could I say that I have been created so that my senses are illuminated in each function, and they come together to establish a project, an ideal...? And to be able to conjugate it with others, to be able to share it with others, that everyone’s desire is consensus... and stop considering myself an enemy of myself.

    Have mercy!

    It could be terrible to think that everything that has been said so far has been a serious mistake. 

    And to reintroduce other trends -which are there, but which are so inoperative-… is it a chimera?

    What if, thanks to the Prayerful Call, we listen to the situation and discover our own virtue, and admire the virtue of others!, we are able to reach a communion of development, a communion of complacencies... where judgements, rules, customs and laws are dissolved for the benefit of a consensus of Love...?

    Is crazy to think of it? Or is it an adventure -"venture" and "adventure"- daring to live it this way? 

     

    Creation delights in life. 

    ***

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    Las Bondades Providenciales del Misterio Creador son infinitas.

    A lo largo de la historia de la humanidad, se contemplaban con danzas, fiestas o tributos… por las lluvias, por la cosecha, por el nacimiento... Había un vínculo, llamémoslo “primitivo”, pero consustancial con el hacer cotidiano.

    En la medida en que el ser va dando explicaciones a su modo de evolución “razonable”, no festeja la lluvia, ni el amanecer, ni el eclipse, ni el nacimiento, ni la cosecha. Se hace protagonista de cualquier logro.

    Poco a poco va deshaciendo la comunión con la Creación, y va haciendo un culto a sus capacidades, a sus recursos. Y se va haciendo un colonial propietario del planeta.

    Y como “especie humanidad” se va apoderando y… manipulando todo su entorno, de manera productivista, rentable, ganadora, acopiadora.

    Y como cabía esperar en ese proceso, se plantea el control y el dominio de la propia especie en cuanto a reproducción, expansión, tipos de convivencia, formas de pensar, maneras de convivir… en base a un modelo de pirámide en el que unos auto-elegidos, con poder en todos los niveles, van derramando ese mismo modelo de poder en diferentes capas, para que cada una se sienta prepotente, dominante, autosuficiente.

    El modelo de poder se extiende con el “tú puedes” y “tú puedes”…; “querer es poder”… 

    Y así, la huella Creadora se desvanece. ¡Persiste la Bondad Providencial!, pero… como dice el refrán: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Se umbilicaliza la consciencia de humanidad y –como el símbolo de la serpiente- se devora a sí misma.

    Porque, en ese dominio hacia sí, en ese dominio de “el hombre sobre el hombre” como humanidad, se establece un continuo desagrado, una permanente queja, una acidez corrosiva que lo que hace es –aún más- incidir en su egolatría, en su protagonismo.

    Salvo “avisos”, normalmente la envidia, la mentira y el prejuicio martillean una y otra vez la convivencia, la solidaridad, los ideales. Cualquier faceta se somete a una critica feroz, típica de “poder” –como el modelo prioritario que hemos citado-. Y llega hasta las pequeñas comuniones humanas: el colegio, la familia, la empresa… Se convierten en un hervidero de denuncias. Nada bueno se ve en los otros. Cada uno, con su hegemonía de poder, se ve bueno a sí mismo. Y la única referencia es él mismo, con respecto a los demás, así que los demás sobran: deben ser acidificados. Ni una sola virtud se resalta. Y cuando se hace a veces, se hace para obtener alguna recompensa.

    Así se mueve el mundo contemporáneo, el mundo de la civilización, el mundo de la autosuficiencia.

    Si la Bondad está presente, si los dones se siguen derramando ¿cómo es que el hombre los borra, los manipula, recurre a la ley de la casualidad, a la suerte –sin saber lo que es-, se explica a su modo y manera…?

    A su modo y manera… da una versión. Pero deja de ver la Providencia en la actividad de los otros. Deja de ver la virtud. O si la ve, la anota y la valora como enemiga, ¡y la ataca!

    ¿Quién… quién –aparte de sus virtudes-… quién no tiene una versión “oscura” de sus propias actividades? No por él mismo –aunque a veces también, claro- sino por su entorno. Algún defecto tendrá. Algún espacio no estará como debe estar.

    Como alimañas se comportan, buscando ese defecto, ese error. Y así se hace, el convivir, una competencia, un juego entre aprecio y desprecio, con predominio constante de la queja, de la incomodidad…

    Y se hace tan –permitamos la palabra, inapropiada- “universal”, que es difícil revertirlo. ¡Muy difícil! Muy difícil advertir a alguien: 

    .- Oye, pero también tiene esto de bueno.

    .- Sí, sí, sí, pero… es cierto que esto otro no está bien, no es correcto, no es adecuado.

    .- Sí, ya, pero fijémonos también en por qué, busquemos… ¡una mínima bondad!

    .- No, no, no… Bueno, sí, pero… no, no, no. 

    Es obvio que, bajo esas coordenadas, las estelas –ya no huellas-… las estelas del Misterio Creador se queden ahí para la consciencia humana, aunque permanece, continúa infinitamente, la Bondad Providencial. Pero, para la consciencia de la actualidad, es un vaho fino que transcurre… ¡quizás!, de vez en cuando, ¡a lo mejor!

    Si en otros tiempos formaba parte integral del vivir cotidiano, hoy es una anécdota.

    La Llamada Orante nos invita a revisar nuestras posiciones con respecto al vivir cotidiano, con respecto a nuestra consciencia hegemónica, quejumbrosa y… ¡destructora!

    El Sentido Orante nos invita a hacer otras tomas de ese “estar”; a abrir el zoom de esa visión; a que, como orantes que acuden a orar, sean fieles a la escucha, a esa evocación que continuamente hace la Creación.

    Con el continuo ¡despecho!, se establece una cortina que nos impide sentir, percibir… la luminosidad de la Creación, la Bondad esparcida. Y prefiere –por su dominio y poder- el ser, atormentarse… poniendo el cristal del deterioro, el cristal de “sin remedio”, como hábito.

    ¿Y si… y si se cambia de traje? Aunque el hábito no hace al monje, ayuda. 

    Porque además, en este proceso de queja y crítica permanentes –que obnubila cualquier visión virtuosa-, esa actitud se vuelve contra el propio ser, y se auto-flagela lo suficiente como para decir que ése es su “control de calidad”; que se conoce bien y reconoce sus defectos; los asume como “naturales” aunque perjudiquen a los demás. Algunos se contienen hasta ahí. Otros se deprimen tanto, que se colocan en el borde de la autodestrucción.

    Su propia “guerra”, su propia “visión” los destruye. Y el entorno humano ayuda a que eso ocurra.

    La Llamada Orante nos sugiere una actitud de… ¡compasión!…; una actitud de ¡misericordia!, para nosotros mismos y para todos los demás. Una posición ¡valiente!, que apuesta por proyectos, ideas, imaginería, realizaciones… Que no apuesta por el triunfo de su opinión o de su razón, sino que apuesta por la comunión. 

    ¡No caer en la vulgar estancia de la egolatría razonable de “mi verdad”! “No caer en la egolatría razonable de mi verdad”. ¡Por Dios!

    ¡Resulta esperpéntico! Resulta… ¡vulgar!

    Pero, claro, si la mayoría se mueve en ese vaivén… es difícil verse con otro resplandor.

    Sin-duda”, ese camino hacia la extinción tiene mucho que ver con esta postura, con esta posición dedesprestigio” que establece la humanidad, de unos sobre otros, de unos contra otros: mobbing, estrés, inconveniencias, zancadillas, trampas… 

    Puede resultar, todo esto, exagerado. Puede ser. Bendito sea si así es.

    Pero si “por sus actos y palabras los reconoceréis”, no parece ser muy exagerado. A veces parece como si las personas, al hablar, ya hubieran desenvainado el sable, para contestar… hiriendo.

    Y es que… y es que no somos así. No es nuestra naturaleza el camino de la destrucción. No es nuestra presencia en el Universo, el camino de la explosión, de los privilegiados, de los que se presentan en primera línea y deterioran a los otros… 

    Nuestra naturaleza palpita o late en la trascendencia de lo pequeño, en la humildad de lo cotidiano, en la afectividad de las virtudes, ¡en la compasión mutua y la misericordia permanente!

    Y cualquiera que en honradez actúe, y con valentía se vea, se descubrirá en esa naturaleza. Claro, no es la que se lleva, no es la que triunfa, no es la que logra, no es la que establece la ley y el orden, el castigo… No, no es ésa. 

    Pero es que esa naturaleza de detrimento permanente hacia uno mismo y hacia los demás, es producto de un ¡desvarío!…; de un desvarío imitador de la Creación. Una sustitución… semejante o igual al famoso becerro de oro de Moisés: ahora es la estatua, ahora es el triunfalismo, ahora es el descubrimiento, la ciencia, la tecnología…; la permanente dependencia, que nos hace inútiles y nos convierte –obviamente- a cada uno, en caldo de cultivo para agredirnos.

    La Llamada Orante reclama las expectativas que adornan al ser, el momento que parece apropiado para no precipitarse al abismo, y lanzarse a la luz; a congratularse con las virtudes ajenas…; a hacerse “uno” con otros.

    No dejo de ser, cuando hablo de “nosotros”. No dejo de ser quien soy, cuando hablo de “todos”. No abandono –ni mucho menos- la guía Creadora por la que estoy en el Universo y en la vida, sino más bien, cuando somos “nosotros”, es cuando se aquilata y se precisa realmente quién soy; a qué he venido.

    Amar, el aprecio hacia lo que nos rodea, no es una debilidad.

    Respetar el entorno que nos retroalimenta, no es una pérdida de poder.

    Porque, además, en ese juicio permanente, el ser teme pasar al anonimato y no ser tenido en cuenta… Y así que recurre a cualquier aspaviento para que se le valore. La egolatría de la autoestima necesita refuerzo exterior. ¡No es capaz de alimentarse… –porque no ve-, no es capaz de alimentarse del cotidiano estar! No es capaz de alimentarse de las habilidades que la Creación le proporciona, le muestra.

    Nuestra permanencia está evocada hacia la liberación; está diseñada hacia la eternidad…; hacia un infinito de recursos.

    La Piedad se derrama hacia… nuestras misiones. La piedad se derrama hacia nuestras misiones, para que las intenciones se hagan clarividentes, generosas, ¡complacientes!

    ***

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    Providential Goodness of the Creator Mystery are infinite.

    Throughout human history, dances, festivals and tributes have been contemplated... for the rains, harvest, for birth... There was a link, let's call it "primitive", but consubstantial with everyday life.

    To the extent that the being gives explanations for its "reasonable" way of evolution, it does not celebrate the rain, the dawn, neither the eclipse, nor the birth, nor the harvest. It becomes the protagonist of any achievement.

    Little by little he is undoing its communion with Creation, and he is making worship of its capacities, of its resources. And it is becoming a colonial owner of the planet.

    And as "human species" takes over and... manipulates its entire environment, in a productive, profitable, winning, accumulative manner.

    And as might be expected in this process, the control and domination of the species itself in terms of reproduction, expansion, types of coexistence, ways of thinking, ways of living together... based on a pyramid model in which some self-chosen people, with power at all levels, they gradually spread this same model of power in different layers, so that each one feels arrogant, dominant, self-sufficient.

    The power model extends with the "you can" and "you can"...; "where there is a will there is a way"....

    And thus, the Creative footprints vanish. Providential Goodness persists!, but... as the saying goes: "None so blind as those who will not see.". The consciousness of humanity becomes umbilical and -like the symbol of the serpent- devours itself.

    Because, in this domination towards itself, in this domination of "man over man" as humanity, a continuous displeasure is established, a permanent complaint, a corrosive acidity which -even more so- has an impact on his egomania, on his self-importance.

    Except for "warnings", usually envy, lies and prejudice repeatedly hammer coexistence, solidarity and ideals. Every facet is subjected to fierce criticism, typical of "power" -such as the priority model that we have mentioned. And it reaches even the small human communions: school, family, company... They become a hotbed of accusations. Nothing good is seen in others. Everyone, with his hegemony of power, sees himself as good. And the only reference is himself, with respect to the others, so the others are extra for him: they must be acidified. Not a single virtue stands out. And when it is sometimes done, it is done due to some reward.

    This is how the contemporary world moves, the world of civilisation, the world of self-sufficiency.

    If Goodness is present, if gifts continue to be spilled, how is it that man erases them, manipulates them, resorts to the law of chance, to luck -without knowing what it is-, he explains himself in his own way and manner...?

    In his own way and manner... he gives a version. But he fails to see Providence in the activity of others. He fails to see virtue. Or if he does see it, he writes it down and values it as an enemy, and attacks it!

    Who... who -apart from his virtues-... who does not have a "dark" version of his own activities? Not because of himself -although sometimes it does as well, of course- but due to his environment. Some defect will be there. Something will not be as it should be.

    They behave like vermin, looking for that defect, that mistake. And thus, living together becomes a competition, a game between appreciation and contempt, with a constant predominance of complaints, of discomfort...

    And it becomes so –let us allow the inappropriate word- "universal", that it is difficult to reverse it. Very difficult! Very difficult to warn anyone:

    .-Hey, but there's something good about this too.

    .-Yes, yes, yes, yes, but... it's true that this other thing is not right, it's not correct, it's not adequate.

    .-Yes, yes, but let's also look at why, let's look for... a minimum of goodness!

    .- No, no, no, no... Well, yes, but... no, no, no, no.

     

    It is obvious that, under these coordinates, the trails -no longer traces-... the trails of the Creator Mystery remain there for human consciousness, although Providential Goodness remains and continues infinitely. But, for the consciousness of today, it is a fine mist that passes... perhaps, from time to time, perhaps!

    If in other times it was an integral part of everyday life, today it is an anecdote.

    The Prayerful Call invites us to review our positions with regard to daily living, with regard to our hegemonic, complaining and... destructive consciousness!

    The Prayerful Sense invites us to take other shots of this "being"; to open the zoom of this vision; as people of prayer who come to pray, be faithful to listening, to this evocation that Creation continually makes.

    With the continuous "spite", a curtain is established that prevents us from feeling, from perceiving... the luminosity of Creation, the Goodness spread. And the being prefers -by its dominion and power- to torment itself... putting the crystal of deterioration, the crystal of "hopelessness", as a habit.

    What if... what if he changes his suit? Although the habit does not make the monk, it helps.

    Furthermore, in this process of permanent complaint and criticism -which clouds any virtuous vision-, this attitude turns against the self, and is self-flagellating enough to say that this is its "quality control"; who knows himself well and recognises his defects; he assumes them as "natural" even if they harm others. Some people contain themselves to that extent. Others become so depressed that they place themselves on the brink of self-destruction.

    Their own "war", their own "vision" destroys them. And human environment helps this to happen.

    The Prayerful Call suggests to us an attitude of... compassion!...; an attitude of mercy!, to ourselves and to everyone else. A courageous stance, which is committed to projects, ideas, imagery, achievements... That does not bet on the triumph of its opinion or its reason, but on communion.

    Do not fall into the vulgar place of the reasonable egomania of "my truth"! “Not to fall into the reasonable egomania of my truth". For God's sake!

    It's bizarre! It turns out... vulgar!

    But, of course, if the majority moves in that swing... it's hard to see yourself in any other light.

    "Undoubtedly, this road to extinction has a lot to do with this posture, with this position of "discrediting" that humanity establishes, of some people over others, of some against others: mobbing, stress, inconveniences, tripping, traps...

    All this may be exaggerated. It may be. Blessed if it is.

    But if "by their actions and words you will recognize them" does not seem to be much exaggeration. Sometimes it seems as if people, when speaking, have already unsheathed their sabres, in order to reply... by hurting.

    And... we are not like that. Our nature is not the path of destruction. Our presence in the Universe is not the path of the explosion, of the privileged, of those who appear in the front line and deteriorate the others...

    Our nature throbs or beats in the transcendence of the small, in humility of the everyday, in the affectivity of virtues, in mutual compassion and permanent mercy!

    And whoever acts in honesty, and with courage, will discover himself in that nature. Of course, it is not fashionable, it is not the one that triumphs, it is not the one that achieves, it is not the one that establishes law and order, punishment... No, it is not that one.

    But this nature of permanent detriment to oneself and to others, is the result of a derangement!...; of a derangement that imitates Creation. A substitution... similar or equal to the famous golden calf of Moses: now it is the statue, now it is triumphalism, now it is discovery, science, technology...; the permanent dependence, that makes us useless and turns us -obviously- into a breeding ground for aggression.

    The Prayerful Call demands us the expectations that adorn the being, the moment that seems appropriate not to rush into the abyss, and throw oneself into the light; to congratulate on the virtues of others...; to become "one" with others.

    I do not stop being, when I speak of "us". I do not stop being who I am, when I speak of "everyone". I do not abandon -far from it- the Creative guide by which I am in the Universe and in life, but rather, when we are "we", it is when it really becomes clear and precise who I am; what I have come for.

    Love, appreciation of our surroundings, is not a weakness.

    Respecting the environment that feeds us is not a loss of power.

    Because, moreover, in this permanent judgement, the being fears to become anonymous and to not be taken into account... And so, it resorts to any fuss to be valued. The egotism of self-esteem needs external reinforcement. It is not able to feed itself... -because it cannot see-; it is not able to feed itself from its daily being! It is not able to nourish itself with the abilities that Creation gives it, shows it.

    Our permanence is evoked towards liberation; it is designed towards eternity...; towards an infinity of resources.

    Mercy is poured out towards... our missions. Mercy is poured out towards our missions, so that our intentions may become a seer, generous, complaisant!

    ***

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    Y cuanto más la humanidad se esfuerza en la creencia de sus poderes, más se aleja del Misterio Creador, más se aísla en sus pequeños beneficios, en sus huraños procederes; más se aísla en sus poderes regionales, personales…; más se recrea en su mundo.

    Ese “mundo” que se desconecta de los mundos con consciencia de Universo, de los mundos con consciencia de ser creados. 

    Rápidamente se establecen, por sectores, lugares, regiones –hoy llamados “países”-, estructuras de diferentes rigideces… que limitan el umbral de la consciencia y la someten a un sedentarismo costumbrista, manipulador, controlador y castigador.

    ¡Y desde la más temprana infancia!... Para que cuando lleguen a ser adultos, puedan seguir administrando con firmeza ese “inframundo”… secuestrado del mundo de Universos.

    Alejado de… el Misterio Creador, el hombre crea prótesis equivalentes: ciencias, tecnologías, descubrimientos… que tienen valías transitorias, pero que se reponen. 

    Y cada vez con menos recursos… el ser, prontamente se ve asfixiado en su mundo.

    Y se angustia y se desespera, y no le agrada ese estado pero… no tiene recursos –los tiene, pero no los asume- para abrirse al Universo, para abrirse a la Creación. 

    Ante las dificultades, se aísla, se retrae, se recoge…; se angustia con ansiedad deprimida, y se hace impenetrable a palabras, a consejos, sugerencias… Y es así como la humanidad nos relata que el sentido depresivo del ser aumenta de forma muy llamativa.

    Sin duda, muchos factores intervienen ahí, pero el principal y prioritario, desde el Sentido Orante, es el haberse secuestrado –por las ansias de poder, dominio y control- en un inframundo, aislado de la Creación.

    Ese inframundo aislado… cada vez se constriñe más, cada vez se empequeñece más… 

    Y llega a ser una noticia importante, la enfermedad o el fallecimiento del perro de Joe Biden. Una noticia “de portada”.

    Mientras, quedan ahí, como noticias internas y... que requieren búsqueda, guerras, hambres, persecuciones, cárceles, epidemias, inculturas, carencias graves…

    Ese inframundo de aisladas actitudes, de separaciones de Universo, de escasísima consciencia del Misterio Creador… asume, en su prepotencia, la “normalidad” de la existencia de la pobreza, la miseria, el castigo, la ley, la enfermedad, la violencia como una forma más de diálogo…

    Y así, todo lo que tiende al deterioro, todo lo que tiende a “el final”, es considerado racional, lógico... in-evitable. Con lo cual, la intención de reparación, restauración, reanimación, recomposición, revisión… no tiene mucho sentido. 

    La idea de la inexorable procesión de deterioro… inunda la consciencia cotidiana. 

    La queja, el drama, la tragedia, la preocupación… son satélites permanentes… de la luz de cada ser.

    ¡En ese plano se está! Y la Llamada Orante nos reclama que visionemos las evidencias, y busquemos respuestas de Universo, respuestas del Misterio Creador. 

    Dejemos de “sustituir”. Dejemos y abandonemos las prótesis. 

    Hagamos de nuestro estar, de nuestra actitud y de nuestro hacer, una actividad liberadora, de escucha, de relación.

    Cuando se nos llama a orar, debemos recogernos en esa Llamada, no solamente en el momento puntual de “día y hora” en que se produce, sino en el eco que debe… ¡y queda en nosotros!, de manera cotidiana. 

    “Nuestro Auxilio es el Nombre”. Y desde la Llamada Orante… recibimos esa influencia.

    La meditación y la contemplación nos apoyan en esa disposición con la Creación, para crearnos esa consciencia de creación continuada, de renovación permanente, de descubrimientos y aprendizajes liberadores, de compromisos de ayuda, de actitudes solidarias. ¡Que todo ello se plasma!, se ve… en el hacer de cada día.

    Y, bajo esas perspectivas, la ansiedad, la angustia, la tristeza, el desespero… no tienen espacio, no tienen lugar, porque pertenecen a una actitud, a una consciencia restrictiva, protagonista, dominante, ganadora, dogmática… y autosuficiente.

    ***

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    And the more humanity strives in the belief of its powers, the more it moves away from the Creator Mystery, the more it isolates itself in its little benefits, in its sullen actions; the more it isolates itself in its local, personal powers...; the more it entertains in its world.

    That "world" disconnected from the worlds with consciousness of Universe, from the worlds with consciousness of being created.

    Structures of different rigidities are quickly established by sectors, places, regions -today called "countries"- that limit the threshold of consciousness and subject it to a sedentary lifestyle of customs, manipulative, controlling and punishing.

    And from the earliest childhood!.... So when they become adults, they can continue to firmly manage that "underworld"... kidnapped from the world of Universes.

    Away from... the Creative Mystery, man creates equivalent prostheses: sciences, technologies, discoveries... that have transitory values, but which are replenished.

    And with fewer and fewer resources... the being is soon suffocated in his world.

    And he becomes anguished and desperate, and he doesn't like this state but... he doesn't have the resources -he has them, but he doesn't assume them- to open up to the Universe, to open up to Creation.

     Faced with difficulties, he isolates himself, withdraws, retreats...; he becomes anguished with depressed anxiety, and becomes impenetrable to words, advices, suggestions... And this is how humanity tells us that the depressive sense of being increases in a very striking way.

    Undoubtedly, many factors intervene there, but the main and primary one, from the Prayerful Sense, is having been kidnapped -out of a lust for power, dominance and control- in an underworld, isolated from Creation.

    This isolated underworld... is becoming more and more constricted, each time it gets smaller…

    And it becomes big news, the illness or death of Joe Biden's dog. “Headline” news.

    In the meantime, they remain there, as internal news and... that require searching, wars, famines, persecutions, prisons, epidemics, ignorance, and serious shortages...

    This underworld of isolated attitudes, of separations from the Universe, of very little consciousness of the Creator Mystery... assumes, in its arrogance, as "normal" the existence of poverty, misery, punishment, law, illness, violence as one more form of dialogue...

    And thus, everything that tends to deterioration, everything that tends to "the end", is considered rational, logical... un-avoidable. Therefore, the intention of repairing, restoring, reviving, recomposing, revising... does not make much sense.

    The idea of the inexorable procession of deterioration... floods the daily consciousness. 

    Complaint, drama, tragedy, worry... are permanent satellites... of the light of every being.

    This is the level one is in! And the Prayerful Call claims us to see the evidence, and to seek answers from the Universe, answers from the Creator Mystery.

    Let's stop "substituting". Let's give up and abandon prostheses.

    Let us make of our being, our attitude and our actions, a liberating activity, of listening and relationship.

    When we are called to pray, we must gather ourselves in that Call, not only at the precise moment of "day and time" in which it happens, but in the echo that must… and does remain in us, on a daily basis.

    "Our Help is the Name". And from the Prayerful Call... we receive that influence.

    Meditation and contemplation support us in this disposition with Creation, to create in us this consciousness of continuous creation, of permanent renewal, of liberating discoveries and learning, of commitments to help, of solidary attitudes. All this is reflected, it is seen... in our daily actions.

    And, under these perspectives, anxiety, anguish, sadness, despair... have no room, no place, because they belong to an attitude, to a restrictive, protagonist, dominant, winning, dogmatic... and self-sufficient consciousness.

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    La progresiva e incesante materialización en la realización cotidiana, en base a la renta, el beneficio, la competencia, la preponderancia, hace de la consciencia del estar, una permanente alerta-alarma… cargada de desconfianza y con instintos de supervivencia.

    Pareciera que el dominio –por el deterioro, por la destrucción, por la imposición- se mostrara triunfante en todas las proporciones o escalas, desde las más grandes hasta las personales. 

    El hálito… el hálito del aliento del ánima, del espíritu, de la Creación, languidece a lo lejos…; tiembla. Y continuas muestras de un vivir por rentas, por logros… sin importar las consecuencias, nos advierten de un progresivo, rutinario, impune… movimiento de especie, que ¡asume!... asume ir desapareciendo; asume la violencia gratuita de “uno menos”. La eugenesia eutanásica se hace cada vez más evidente.

    Si en algún momento hubo ideales que protestaban, que pedían, que ¡exigían!… liberarse del yugo productivista, apenas si hay recuerdos.

    Las expectativas de este tiempo en el que estamos son preocupantes. Y nos alertan hacia la necesidad de hacernos expectativas, bajo la referencia Creacional, bajo la tutela… ¡de la vida misma!, que se sabe segura, que se sabe viable, que se sabe saludable; que se sabe capaz de transfigurarse, de transformarse, de repararse, de permanecer.

    Bien es cierto que esta posición no tiene recompensa, no es ganancial, no aporta ahorros… Invierte e invierte permanentemente en la consciencia de saberse presente en un Universo Creador.

    El Llamado Orante nos impele hacia acciones –cualesquiera que sean- que tengan ese eco trascendente, que tengan esa vibración, en la consciencia, de un sentir de Universo; de un sentir de verse y ver… la visionaria realidad, que no es [1]tangente, ¡que no es tangible!… Que es invisible. Y que es a la vez inmanente, en el estar, en el transcurrir.

    Es… hora, ya va siendo hora de acabar con las obsesivas disputas de razones, de explicaciones, de ¡sinrazones!, que llevan a un compartir y a un convivir incómodo, desagradable, cargado de prejuicios, de juicios, de condenas, de críticas ácidas en las que no aparece la palabra amable “hacia”, el comentario grato “por”…, sino que reverdece continuamente la crítica, el descaro de acusar… 

    Eso es deterioro.

    Trascender” es la posición que nos lleva a desprendernos de la queja permanente, de la incomodidad constante, ¡de las demandas impositivas!

    Y aún… aún se está en la disposición-posición de darse cuenta

    Imperioso es el esfuerzo, cierto. Pero entre unos y otros se han de dar cuenta de la necesidad de trascender a la maquinaria maquinista, materialista y posesiva que nos inunda, que nos reclama, que nos premia, que nos castiga.

    Las permanentes y pendientes disputas que quedan ahí latentes, incómodas, guardadas, ¡repelentes!, que tratan de no mostrarse pero… a poco avizor que se sea, se descubren, eso hay que ¡desterrarlo!, ¡diluirlo!; abrirse a esa nueva dimensión de lo transcendente.

    Sin miedo, atreverse a expresar… ¡con vigor!... otra versión de los hechos, otra perspectiva de lo que acontece.

    Advertir –a propósito de ese diálogo ácido y áspero hacia otros-… advertir que es semejante a aquel que apedrea a otros; que ve la paja en el ojo ajeno, y no, la viga en el propio.

    El Sentido Orante nos previene de manera acuciante… a propósito de esta situación; que parece a veces verse lejos, pero que ¡ronda!, está. Y sin ánimo de dañar, está imbuida por un estilo de consciencia poderosa, un estilo de consciencia endiosada, encumbrada en… ¡el ego

    Esa conversión de ego en “nosotros”; esa conversión de nosotros en “Creación”; esa conversión de “nosotros-Creación”, en visiones de... ¡nuevas misiones!, de solidaria comprensión, de condescendencia… pero, a la vez, de rigurosa convicción de que la Bondad es el instrumento, y no, la vara de castigo y la bolita del premio.

    El cuidado de la palabra… El cuidado del prejuicio, el cuidado de la condena

    Cuidado en el sentido de “no ejercicio”. No son los termómetros de la convivencia. Son los usurpadores de ella. Son los que pretenden imponer sus motivaciones, sus razones.

    El asumir al otro, a los otros, con sus naturalezas, con sus actitudes, con sus posiciones, con sus realizaciones… ¡y compartir un sentir, un ideal común!, es la vía para modificar esa consciencia mercantilista… de ganancia, pérdida, razón, sinrazón, premio y castigo.

    Por momentos parece imposible. Por momentos parece que la marea es tan fuerte, el tsunami es tan poderoso… que nos arrastra a casi todos. Tenemos la misión de ser un “¡casi!”, de estar en ese “¡casi!”… con una disposición relevante, reveladora, que escucha, que siente, que expresa, que favorece, que ¡contempla!, y que se ejercita en una disposición complaciente, colaboradora. Que no colabora en la distorsión, en el desentendimiento, en el mirar hacia otro lado cuando se requiere, en la disputa fácil para la apariencia.

    ¡Casi todos!, pero “casi”… 

    “Casi” ha de tener la convicción rigurosa y complaciente de ver a “todos”, y de sentirse “casi”. 

    Y ejercitarse en ello, en el “casi”, sin vergüenza, sin temor a… –seguramente- ser criticado; a ser acusado de estar fuera de la realidad, fuera de… –¡fuera!, ¡fuera!-… y llegar a querer seducirnos por un empleo, una pensión o una seguridad a medio o corto plazo, que nos garantice la vulgar existencia de un tránsito mortuorio. Y que reconocerán como lo evidente, lo natural, lo propio. Y lo ofrecerán como lo que ha de asumirse. Y parecerá dorado y sensato, y puede hacer… ¡puede hacer que el “casi” sea cada vez menor! Pero la marea arrastra, clama y vocifera en su desespero.

    Con la atención presta, con la certeza de la Benevolencia Creadora, con la inspiración creativa que no busca renta, con la disposición disponible de lo evidentemente necesario, con la aceptación complaciente de los “otros”… y el compromiso fiel de evolucionar, de modificar, ¡de restar gravedad y sumar entusiasmo!

    “Restar gravedad y sumar ¡entusiasmo!”.

    Hay que prestar atención; cada vez más atención

    Trascender, es la actitud.

    Creativizarse sin compensación, es la disposición…

    La convicción de una Providencia inagotable, que nos contempla.

    El Aliento certero del Misterio Creador que nos acoge, con su Piedad infinita.

    ¡Ten Piedad!

    Certezas se harán las consciencias que sientan la Benevolencia y la Providencia, cuando transciendan a cada acción, cuando sientan el Amor Creador… y dejen de egolatrizarse con la asediada incidencia del “ganar”.

    Disolver la estaca que se clava como… inevitable.

     

    [1] “Tangente”: que toca

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    The progressive and incessant materialization in the daily action, based on income, profit, competition, preponderance, makes of the consciousness of being, a permanent alert-alarm... loaded with mistrust and survival instincts.

    It seems that domination –due to deterioration, due to destruction, due to imposition- is triumphant in all proportions or scales, from the largest to the most personal.

    The breath... the breath of the soul, of the spirit, of Creation, languishes in the distance...; it trembles. And continuous signs of living for profit, for achievements… regardless of consequences, warn us of a progressive, routinary, unpunished... movement of the species, that assumes!... assumes its disappearance; assumes the gratuitous violence of "one less". Eugenics euthanasia is becoming more and more evident.

    If at one point there were ideals that protested, required, demanded!... for freedom from the  productive yoke, there are hardly any memories of it.

    The expectations of the times we are living in are worrying. And they alert us to the need to have expectations, under the Creative reference, under the custody… of life itself!, which knows it is safe, that knows it is viable, healthy; capable of transfiguring itself, of transforming itself, of repairing itself, of remaining.

    It is true that this position has no reward, no profit, and no savings…. It invests and invests permanently in the consciousness of being present in a Creator Universe.

    The Prayerful Call impels us to actions -whatever they may be- that have that transcendent echo, and vibration, in consciousness, of a feeling of the Universe; to see oneself and seeing... the visionary reality, which is not tangible!... but invisible. And it is at the same time immanent, in being, in passing by.

    It is... time, it is high time to put an end to obsessive disputes of reasons, explanations, of unreason, that lead to an uncomfortable, unpleasant sharing and living together, loaded of prejudices, judgements, condemnations, acid criticisms in which the kind word "to", the pleasant comment "for” do not appear… but the criticism, the impudence to accuse continuously bloom... 

    This is deterioration.

    "To transcend" is the position that leads us to get rid of the permanent complaint, constant discomfort, and imposing demands!

     And still... one is still in the disposition-position to realise it.

     It is true that the effort is imperious. But between each other they have to realise the need to transcend the machinist materialistic and possessive machinery that inundates us, that claims on us, that rewards us, that punishes us.

    The permanent and pending disputes that remain latent, uncomfortable, hidden, repellent!, that try not to be seen but... no matter how little we could see, they are discovered, we must banish it!, dilute it!; opening oneself up to this new dimension of the transcendent.

    Without fear, daring to express... with vigour!... another version of events, another perspective of what is happening.

    To warn -regarding this acid and harsh dialogue towards others-... to warn that it is similar to the one who stones others; who sees the straw in another's eye, and not the beam in his own.

    The Praying Sense warns us in a pressing way... about this situation, that sometimes seems to be far away, but it is hovering about, it is there! And without wishing to harm, it is imbued by a style of powerful consciousness, a style of consciousness that is deified, elevated in... ego!

    That conversion of ego into "us"; that conversion of "us" into "Creation"; that conversion of "us-Creation", into visions of.... new missions, of solidary understanding, of condescension... but, at the same time, of rigorous conviction that Goodness is the instrument, and not the rod of punishment and the ball of reward.

    The attention for the word... Attention with prejudice. Attention with condemnation.

     Attention in the sense of "non-exercise it". They are not the thermometers of coexistence. They are the usurpers of it. They are the ones trying to impose their motivations, their reasons.

    Assuming the other, the others, with their natures, their attitudes, their positions, their achievements... and sharing a common feeling, a common ideal!, is the way to modify this mercantilist conscience... of profit, loss, reason, unreason, reward and punishment.

    At times it seems impossible. At times it seems that the tide is so strong, the tsunami is so powerful... that it sweeps almost all of us away. We have the mission of being "almost!", to be in that "almost!"... with a relevant, revealing disposition, that listens, that feels, that expresses, that supports, that contemplates, and exercises a complaisant cooperative disposition. It does not collaborate in distortion, in disengagement, in looking the other way when required, in the easy dispute for the sake of appearance.

    Almost everyone!, but "almost"... 

    "Almost" has to have the rigorous and complaisant conviction of seeing "everyone", and of feeling "almost".

    And to practice it, in the "almost", without shame, without fear of... -probably- being criticised; or being accused of being out of touch with reality, out of... -out! out!-... and wanting to be seduced by a job, a pension or a medium or short-term security that guarantees us the vulgar existence of a mortuary transit. And that will be recognised as the obvious, the natural, the appropriate. And they will offer it as something to assume. And it will seem golden and sensible, and it can make... it can make the "almost" less and less! But the tide sweeps, cries and roars in its despair.

    With ready attention, with the certainty of Creative Benevolence, with creative inspiration that does not seek profit, with the available disposition of what is obviously necessary, with the complaisant acceptance of "others"... and the faithful commitment to evolve, to modify, to reduce importance and add enthusiasm!

    “Reduce importance and add enthusiasm!”.

    It is necessary to pay attention; more and more attention… 

    Transcending is the attitude.

    Being creative with oneself without compensation is the disposition...

    The conviction of an inexhaustible Providence that contemplates us.

    The accurate Breath of the Creative Mystery welcomes us with its infinite Mercy.

    Have mercy! 

    Certainties will become the consciousness that feel the Benevolence and the Providence, when they transcend into every action, when they feel Creator Love... and stop egomania with the besieged incidence of "winning".

    Dissolve the stake that is nailed in as... inevitable.

    ***

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