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    Y como humanidad, como especie, estamos en un tránsito que mantiene coordenadas antiguas de poder, de violencia, de dominio... como características que aparecieron globalmente en el desarrollo de la consciencia humana.

    Pero, además, estamos transitando en un convivir, en un relacionarse inquieto, inseguro, indeciso, con miedo, con tendencia a la desilusión, al desencanto; con ver la desgracia, el martirio, la tragedia..., y hacerse ciego al entusiasmo, a la ilusión, a la fantasía, a la poesía, a la belleza.

    Se podría decir que un desamor tiñe la vibración de la especie, por las mentiras repetitivas, por los engaños consiguientes, con las faltas de promesas y la indolencia de la impunidad.

    Esa indolencia de impunidad que se crea en las sociedades en las que estamos, en las que vale el insulto, el improperio, como norma de libertad; en las que se establecen derechos a eugenesia, eutanasia, abortos, sedaciones y demás métodos de eliminación, estipulados como “derechos”, que puede ejercerlos cualquiera y pueden ejercerlos los poderosos.

    Y se expande la ‘desvinculización’ del ser, en sus facetas primitivas como especie.

    Todo ello nos lo recoge la Llamada Orante, para que lo incorporemos...; incorporemos como los elementos que deterioran, aminoran, menoscaban y amenazan la fe del ser, la esperanza, la consciencia de vivir... como expresión inédita, insólita, en un Universo absolutamente desconocido.

    Que, obviamente, bajo nuestra minúscula visión de prisma, se ha organizado, por alguna misteriosa razón, en un lugar como aquí –en este plato redondo-, lo que llamamos “vida”.

    Que, si bien transitamos en esos aspectos, no menos cierto es que las semillas germinan, el viento bambolea, el amanecer aparece, las estrellas tintinean, los mares hacen su oleaje, las montañas crean sus hielos... y la biodiversidad de flora y fauna se hace resistente a todas las injurias que, en nuestra expansión productivista y rentista, como especie, asolan... tierra, mar, aire.

    Es en ese estadio en el que, como especie, como individuos, como personas, debemos atender... a que la vida se hace y es generosa, expansiva, revolucionaria, capacitadora, adaptable, solidaria...

    Y que todas esas potencialidades que nos rodean, debemos activarlas en nosotros, porque pertenecemos a todo ello.

    Por la evolución de sus capacidades, el ser se ha sentido ¡distinto!; por la convicción de los dictámenes de religiones, filosofías, pensamientos, se ha sentido superior, con derecho a controlar, a destruir, a manipular, a mejorar la vida. Y ha establecido planes de cuál es su mejoría de vida, aunque los ha tenido que cambiar una y otra vez, hasta el punto de que, hoy en día, todavía no sabe qué debe comer.

    Desde el momento en que el ser se siente privilegiado, elogiado por la Creación –según sus propias revelaciones, bajo expresas interpretaciones ególatras y hedonistas-, se establece un vivir de permanente y constante actitud de combate, de dominio.

    Y siendo especie de vida, y con capacidad de descubrir –y, en consecuencia, con recursos para sintonizar con todo lo viviente-, realiza lo opuesto y hace poder sobre ello.

    Y es a lo que, bajo esa situación, nos llama la Llamada Orante, para que asumamos la situación, pero reconozcamos nuestra posición de supremos ignorantes.

    Y, bajo nuestra consciencia, emisarios de remedios.

    Y, en consecuencia, ante lo que transita ahora, demos otra respuesta... y podamos interpretar lo que transcurre, sin el encuadre guerrero de la contra, del inhibir, del castigar, del controlar.

    “Reformatear” –dícese del lenguaje actual, o aplicado al lenguaje actual- nuestras palabras. Y ante un fenómeno o acontecimiento, no aplicarle sistemáticamente el calificativo de “malo”, de “bueno”, de “contra”, de “la lucha”...

    ¿Cómo es posible que estemos luchando contra una infinidad de enfermedades?

    ¿Con qué infinidad de enfermedades luchan los demás seres vivos? No.

    Pero, en nuestro caso, en la medida en que aumenta el llamado “conocimiento”, aumenta el número de enfermos.

    Y cabría preguntarse si, esa consciencia de enfermedad, que tratamos de llamarla –y la llamamos- “una adaptación saludable” –entre otras formas, para buscar el lenguaje adecuado-, “salud adaptativa”...

    Porque, bajo el criterio que se evalúe, así vamos a considerar lo que acontece.

    Y es que, además, no contentos con nuestra evaluación guerrera de todo nuestro entorno, cuando contemplamos la pizca de universo que conocemos, toda la interpretación es en base a choques, explosiones...

    Las galaxias se pelean unas con otras. No sabemos quién va ganando, pero... ahí están.

    No hay... –podríamos decir, generalizando- no hay tema en el que no se aplique la guerra, la lucha: en política, en economía, en religión, en convivencia, en rendimiento, en creencias.

    Es que resulta hasta... no aburrido, sino ansiosamente desesperante. Porque hay otras formas “de”, pero...

    El gran “pero” es que esas otras formas difícilmente se expresan. Y a veces, cuando lo hacen, tímidamente se manifiestan; lo hacen sin la fuerza de la convicción, como pidiendo perdón por la virtud; como pidiendo perdón y disculpas por no ir cargado de injurias, críticas y... visiones catastrofistas.

    Y así se llega a la conclusión de que “es que no queda más remedio”.

    ¿No queda más remedio? ¿No hay más remedios?

    Quizás, si hubiéramos pensado que no había remedios para determinadas situaciones, seguiríamos con cóleras mensuales o con otras infectadas situaciones.

    Si no nos hubiéramos dado cuenta de que la limpieza es necesaria y que el agua es preciso que esté inmaculada, hacía tiempo ya que no estaríamos.

    Pero, sí: nos hemos apercibido.

    Y ese apercibimiento es el que nos debe impulsar a manejar el lenguaje y la búsqueda, sin la interpretación y sin la visión ganadora y de logro y de conquista.

    Los mismos poderes que especulan y controlan y dominan, son los mismos que proporcionan movimientos de ecología, de paz, de... “etcéteras”.

    Los mismos. Así que sólo queda una pizca –¡pizca!-, una pizca de seres, de pequeños grupos que visionan la situación de otra manera, sin ser dependientes “de”, pero conscientes de estar rodeados.

    Porque los mismos que generan el progresismo avanzado, naturista, ecologista, etcétera, son y están promocionados, todos, por los mismos que mantienen lo establecido, lo dominado, lo controlado.

    La Llamada Orante nos sitúa, en consecuencia, en esas pizcas de seres que buscan su identidad. Su identidad como vida de Universo. Su identidad como constancia de armonía, de equilibrio.

    Los miedos, las advertencias, las amenazas, en todas las circunstancias, están ahí para advertirnos de que, cualquier movimiento, cualquier actitud, cualquier posición, cualquier actuación, puede ser tachada “de”.

    Y con el miedo de que te pueden denunciar, te pueden castigar, te pueden multar, te pueden... Con todos esos miedos, el ser se paraliza y vive para defenderse de ellos. Y entra en el combate.

    Bien es cierto que hay que saber en qué magma me muevo, ¡claro!, pero sin el darme por culpable, sin el darme por atacado.

    Proponerme en la bondad, en el desarrollo, en la virtud del servicio y del hacer.

    ¡Tan pendientes!, tan pendientes están los seres, de si esto se puede hacer o no, si esto es legal o no, si esto está permitido o no, que terminan paralizados en una burocracia... y terminan hacinando sus proyectos.

    El encomendarse a los designios de la Providencia, el amplificar el sentir común en el hacer, sin el miedo anhelante de... el entorno, que no está sólo para vigilarnos, que también tiene su hacer.

    Bajo esa actitud de cultivo de la palabra, del estar, del ‘des-miedarse’, de quitar el lastre de la persecución y del castigo, sin que por ello seamos un desafío. No.

    Es difícil calcular los signos vitales de una especie.

    Es evidente que la vitalidad de la vida, en su sentido universal, es... ¡enorme!

    Lo poco que podemos conocer de la vida, nos demuestra una capacidad totalmente solvente. Pero cierto es que... especies aparecen y desaparecen por diferentes acciones. Y “desaparecer” no significa que dejen de existir, sino que existen de otra forma y manera, incorporadas a otras formas y otras estructuras.

    Si estamos en la Eternidad y en la Infinitud, no se puede producir algo que no sea eterno e infinito.

    Igual que se dice que “no hay que pedirle peras al olmo”. El olmo no da peras. Pues la vida eterna no da vida-muerte; no da vida final. Pero sí es cierto que, en los diferentes tránsitos –como hemos dicho en la alerta orante del comienzo-, están, y ahora parece que son más abundantes.

    Preservar la pizca de sentir común, de entrega sincera, de convivir equilibrado, creativo.

    Huir del susto de la amenaza... por la convicción de lo que se cree.

    Despertar a un nuevo amanecer, que siempre ha sido nuevo, pero... que se le ha considerado estático, quieto...

    Ese nuevo amanecer de consciencia que, si lo comparamos con el amanecer luminoso de nuestra posición en el Universo, siempre es diferente. Y en consecuencia, nuestra consciencia, en el amanecer de la vigilia, debe tener los suficientes –¡y tiene!- recursos para adaptarse, equilibrarse, armonizarse...

    Y no, un despertar guerrero de defensa, un despertar guerrero de queja, un despertar guerrero de prejuicios y críticas.

    La pizca no es un privilegio.

    Por su pequeñez, pareciera que no influye o que no actúa, pero la vida es integración expansiva, y cualquier pequeño movimiento se refleja... a través del viento del tiempo.

    Nada de lo que ocurre queda sin efecto.

    El quilate no es grande, es muy pequeño, pero le da un gran valor al relucir de la piedra.

    Hacer, de esa pizca, un quilate que brille...

    Un asumirse como verdadero intermediario...

    Con la misión de ejercitarse, de plasmar, de convertir el mensaje en realización... en el día a día.

    En el día a día, sí, porque la vida sigue, no espera.

    Aunque debemos ser discípulos de la esperanza, que incluye la espera; pero una espera que no exige ni impone, sino que sigue simultáneamente el transcurrir.

    Lo simultáneo debe ser considerado permanentemente.

    Que, al amparo de la Bondad Superior que emana de la Providencia, generemos esa actitud de humildad y sumisión a nuestra potencialidad, con la belleza y el arte suficiente... para desarrollarnos como piadosos.

    ***

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    And as humanity, as a species, we are in a transition that maintains ancient coordinates of power, violence, domination... as characteristics that appeared globally in the development of human consciousness.

    But we are also, transiting in a coexistence, in a restless, insecure, indecisive relationship, with fear, with a tendency to disillusionment, to disenchantment; seeing misfortune, martyrdom, tragedy..., and becoming blind to enthusiasm, illusion, fantasy, poetry and beauty.

    One could say that a lack of love tinges the vibration of the species, due to the repetitive lies, due to consequent deceptions, with lack of promises and the indolence of impunity.

    That indolence of impunity that is created in the societies in which we live, in which insults and taunts are used as the norm of freedom; in which rights to eugenics, euthanasia, abortions, sedation and other methods of elimination are established, stipulated as "rights", which can be exercised by anyone and can be exercised by the powerful.

    The 'detachment' of the being, in its primitive facets as a species, expands.

    All of this is collected for us by the Prayerful Call, so that we can incorporate it...; incorporate it as the elements that deteriorate, lessen, undermine and threaten the faith of the being, hope, the consciousness of living... as an unprecedented, unusual expression, in an absolutely unknown Universe.

    Obviously, under our tiny vision of a prism, has been organised, for some mysterious reason, in a place like here -in this round dish- what we call "life".

    Although we are transiting in these aspects, it is no less true that the seeds germinate, wind sways, dawn appears, stars tinkle, seas make their waves, mountains create their ice... and the biodiversity of flora and fauna becomes resistant to all the insults that, in our productive and profitable expansion, as a species, we devastate... land, sea and air.

    It is at this stage in which, as a species, as individuals, as people, we must pay attention... to the fact that life becomes and is generous, expansive, revolutionary, enabling, adaptable, supportive...

    We should activate in ourselves all those potentialities around us, because we belong to all of it.

    Due to evolution of its capabilities, the being has felt different!; due to conviction of the dictates of religions, philosophies, thoughts, it has felt superior, with the right to control, to destroy, to manipulate, to improve life. And it has established plans for the betterment of its life, even though it has had to change them again and again, to the point that today it still does not know what it should eat.

    From the moment the being feels privileged, praised by Creation -according to its own revelations, under expressly egomaniacal and hedonistic interpretations-, a permanent and constant attitude of combat, of domination, is established.

    And being a species of life, and with the capacity to discover -and, consequently, with the resources to tune in to all living things- it does the opposite and makes power over it.

    And that is what, under that situation, the Prayerful Call calls us, so that we assume the situation, but to recognise our position as supreme ignoramus.

    And, under our conscience, emissaries of remedies.

    And, consequently, given what is going on now, let us give another answer... and we could interpret what is happening, without the warlike framing of the contras, of inhibiting, punishing, controlling.

    "Reformat" -as in today's language, or applied to today's language- our words. And in the face of a phenomenon or event, not to apply systematically “bad", "good", "against", "the struggle"...

    How is it possible that we are fighting a myriad of diseases?

    What countless diseases do other living things struggle with? No, they don’t.

    But, in our case, to the extent so-called "knowledge" increases, the number of sick people increases.

    And one might wonder whether this awareness of illness, which we try to call -and we call it- "a healthy adaptation" -among other ways, to find the appropriate language- "adaptive health"…

    Because, under whatever criteria we evaluate, that is how we will consider what happens.

    Besides, not content with our warlike evaluation of our surroundings, when we contemplate the little bit of the universe that we know, all the interpretation is based on collisions, explosions…

    Galaxies are fighting each other. We don't know who is winning, but... there they are.

    There is no... -we could say, generalising- there is no subject in which war, fighting, is not applied: in politics, in economics, in religion, in coexistence, in performance, in beliefs.

    It's even... not boring, but anxiously desperate. Because there are other ways "of", but...

    The big "but" is that these other forms hardly ever express. And sometimes, when they do it, they timidly manifest themselves; they do it without the strength of conviction, as if asking for forgiveness for the virtue; as if asking for forgiveness and apologies for not being loaded with insults, criticism and... catastrophic visions.

    And so, one comes to the conclusion that "there is no other choice ".

    There is no other choice, no other remedies?

    Perhaps, if we had thought that there were no remedies for certain situations, we would still have monthly cholera or other infected situations.

    If we had not realised that cleanliness is necessary and water must be immaculate, we would not have been here long ago.

    But, yes, we have realised it.

    And this awareness should drive us to manage language and searching, without the interpretation and without the winning vision of achievement and conquest.

    The same powers that speculate and control and dominate are the same ones that provide movements for ecology, peace... "etcetera".

    The same. So only a few –a few!-, a few beings, of small groups that see the situation differently, without being dependent "on", but aware of being surrounded.

    Because the same people who generate advanced progressivism, naturism, ecologist, etc., they are promoted, all of them, by the same people who maintain the established, the dominated, the controlled.

    The Prayerful Call places us, consequently, among those few beings that are searching for their identity. Their identity as life of Universe. Their identity as constancy of harmony, of balance.

    Fears, warnings, threats, in all circumstances, are there to warn us that any movement, any attitude, any position, any action, can be labelled "of".

    And with the fear that they might denounce you, punish you, fine you, they might.... With all these fears, the being gets paralysed and lives to defend itself against them. And it enters into combat.

    It is true that one has to know in which magma I move, of course!, but without feeling guilty, without feeling attacked.

    To propose myself in goodness, in development, in the virtue of service and doing.

    The beings are so concerned about whether this can be done or not, whether this is legal or not, whether this is allowed or not, that they end up paralysed in a bureaucracy... and end up piling up their projects.

     To commend oneself to the designs of Providence, amplifying the common feeling in our actions, without longing fear of... the environment, which is not only there to watch over us, but which also has its action.

    Under that attitude of cultivating the word, of being, of being 'un-afraid', of removing the burden of persecution and punishment, without being a challenge. No.

    It is difficult to work out the vital signs of a species.

    It is evident that the vitality of life, in its universal sense, is... huge!

    The little we can know about life shows us a totally solvent capacity. But it is true that... species appear and disappear by different actions. And "disappearing" does not mean that they cease to exist, but that they exist in another way and manner, incorporated into other forms and other structures.

    If we are in Eternity and Infinity, something that is not eternal and infinite cannot be produced.

    As it is said that "one should not ask for pears from the elm tree". The elm tree does not produce pears. For eternal life does not give life-death; it does not end life. But it is true that, in the different transits -as we have said in the prayerful alert at the beginning- they are there, and now they seem to be more abundant.

    Preserving the little bit of common feeling, of sincere dedication, of balanced, creative coexistence.

    Fleeing from fear of threat... because conviction of what one believes in.

    Waking up to a new dawn, which has always been new, but... which has been considered as static, still...

    The new dawn of consciousness, that if we compare it with the luminous dawn of our position in the Universe, is always different. And consequently, our consciousness, in the dawn of wakefulness, must have enough -and it does!- resources to adapt, balance itself, harmonise itself...

    And not, a warrior awakening of defence, a warrior awakening of complaint, a warrior awakening of prejudice and criticism.

    The little bit is not a privilege.

    Due to its smallness, it seems that it does not influence or act, but life is expansive integration, and any small movement is reflected... through the wind of time.

    Nothing that happens is without effect.

    The carat is not big, it is very small, but it gives a great value the shining of the stone.

    To make, from that bit, a carat that shines...

    An assumption of oneself as a true intermediary...

    With the mission to practice, to express, to transform the message into realization... on a daily basis.

    On a day-to-day basis, yes, because life goes on, it doesn't wait.

    Yet we must be disciples of hope, which includes waiting; but a waiting that neither demands nor imposes, but simultaneously follows the passing.

    The simultaneous must be considered permanently.

    May we, under the protection of the Higher Goodness emanating from Providence, generate that attitude of humility and submission to our potentiality, with sufficient beauty and art... to develop ourselves as pious.

    ***

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    El empeño en el logro, en la consecución, como atributo de nuestra capacidad, culmina... en una condena.

    Sí; la condena de ver que todo el empeño puesto en la importancia personal que se esgrime para lograr y lograr, conseguir y conseguir, tiene una terminación.

    Y es cuando el ser se convierte en un condenado: ha sido condenado a vivir de esta o de aquella forma o manera, puesto que ya el empeño de lograr y conseguir lo ha realizado.

    Es el declararse “el protagonista de la vida”, y apropiarse de ella como “mi vida”, “mi cuerpo”, “mi plan”, “mi…”, lo que conduce finalmente a condenar. Pero condenarse a sí mismo. No hace falta que la condena venga de fuera –aunque también ayuda, claro-.

    La Llamada Orante nos plantea esta situación para mostrarnos que, como vida, somos una experiencia de Universo; que, como vida, no somos protagonistas, somos intermediarios, intérpretes. Que el guion ya está marcado por el Misterio, y nosotros descubrimos, en nuestro transcurrir, nuestra participación, nuestra dedicación. Y las ganas y los empeños que pongamos son en base a descubrir nuestra misión.

    Y entonces, bajo ese criterio, no termina. Y bajo esa visión no hay condena, porque no somos los protagonistas que nos hemos engendrado y que nos hemos creado nuestra vida.

    Sí. Es difícil sentirse anónimo, puesto que cada cual trata de resaltar... –por su palabra, por sus acciones, por su posición, por sus comentarios- trata de resaltar, para mostrarse más y mejor que otros. Y esa es una competencia que, bajo esos criterios, no admite el anonimato. Al revés: va cargada de nombre, apellido, origen, barrio... ¡pfff! Toda una carga para la que nuestro vigoroso código genético no estaba diseñado. Estaba para enlazarnos con las estrellas. Y poco a poco se le convirtió en el esclavo del empeño, del logro, la consecución. Y luego, obviamente, viene el dolor, el martirio, el desespero… “La condena”.

    Pero la convivencia habitual nos fija, nos marca, nos ‘algoritma’ –o ‘algoritmiza’-, nos clasifica...

    Y nos parece normal. Y tenemos que demostrar nuestra valía para que nos acepten. Y así buscamos el premio.

    El vivir no es una competencia, no es una competitividad.

    Y se dice –y decimos- “orantemente anónimos” porque, ante la Creación, ante la referencia del Misterio, quien sabe de nuestro ser, éste está diluido, está en ese misterioso… fundido con todo. Porque somos expresión de ello.

    Por eso rechina y se condena el propio ser, al desligarse de lo que es una expresión Creadora, una expresión que se encarna por necesidad de un guion misterioso, pero que es una imaginería del Misterio Creador.

    Pero, no. El ser ha cortado esa vinculación –en la que se empeña en referirnos la Llamada Orante- y se queda en quién fue mi padre, quién fue mi madre, quién fue mi abuelo o mi abuela. Se aferra a sus apellidos y a su raza: esa extraña palabra… racista.

    Se aferra a distinguirse y a hacerse dominador, que sabe que será –bajo ese prisma- terminal. Pero si ha logrado lo que quería…; pero si ha logrado lo que le imponían –y se lo ha dejado imponer-...; si no se ha entusiasmado por la idea de Creación y de inmersión en lo Infinito, se queda segregado a sus músculos y tendones, a sus huesos y a sus posesiones. Y le da a todo un tinte terminal.

    “Los terminales”.

    ¿Condenados a ser “terminales”? ¿Ese es el eslogan de vivir que actualmente se ejercita?

    Un eslogan que tiene el principio en uno mismo, y como héroe se inmola y se hace terminal para permitir que las futuras generaciones… bla, bla, bla, bla.

    Y se hace del vivir un sacrificio constante; claro, en una queja infinita e interminable. Y, por supuesto, un humor de desagrado, de inconformidad constante, pendiente de declarar los errores ajenos. Líbrele de exaltar virtudes de otros, porque entonces opacifica las propias.

    Errores de vida. Sí, “errores” porque conducen a los horrores... de terminales ansiosos y desesperados. 

    Dotados de los recursos que se precisan para nuestro plan de Eternidad, el ejercicio de nuestra presencia en esa anónima actitud es el servir de testimonio de nuestras capacidades que, de inmediato, se ven necesitadas. Y ese proceso ha de ser sin el afán de lograr, conseguir, ganar, dominar...

    ¿No es acaso, para nosotros, el Misterio Creador, un anónimo?

    Si somos imagen y semejanza, ¿por qué convertirnos en protagonistas, y olvidar nuestra vinculación existencial con el anónimo Misterio Creador?

    Pero, sí, esa Creación nos ha dado fuerza, vigor, imaginación, fantasía… Y en vez de sentir la filiación inspirada de lo Anónimo Creador, el ser se fija en la manifestación, se apodera de ella y no quiere ser anónimo.

    Le preocupa cómo pasar a la historia: sí, a su historia familiar, a su historia personal de padre, de madre, de...

    ¡Qué drama!, ¿no?

    ¿Para eso está la vida?

    Para que, finalmente –claro-, te olviden totalmente, por los afanes protagonistas de los que vienen después siguiendo el mismo modelo. O que te recuerden con una placa o con una breve bibliografía o biografía personal.

    Ese interés impositivo personal de resaltar sobre todo lo que rodea, podríamos decir, en el lenguaje cotidiano actual, que es patológico. Suena vulgar, sí. Sí. Pero quizás pueda repercutir en el interior del ánima, e incida en dejar aparte el "yo soy así; yo soy así". Ese dicho ególatra que se aferra a sus maniáticas costumbres.

    Y claro, en ese afán de conseguir, de lograr, de tener, de dominar, de controlar… ¿dónde está el consuelo?, ¿dónde está el amparo?, ¿dónde está la comprensión?, ¿dónde está el cuido? El cuido de ternura y de imaginación. ¡No!, ¡no está! ¡No está! Está en la preponderancia, está preocupado por la importancia, es exigente con que todos sean geniales y poderosos...

     Se hace, el ser, racista, y desprecia cualquier signo de esos llamados “de debilidad”. ¡Claro! Cuando el ser no está con el afán imperioso del triunfo, es débil. Y al débil hay que apartarlo. ¡No vamos a estar consolando a todo el mundo todo el día! No. No vamos a aliviar así porque sí. ¡No, no, no! Está todo muy ocupado en conseguir la distinción, en conseguir la medalla, en que se reconozca.

    Se hace así una herencia de especie, mutilada. Sí. Porque, al estar cada cual pendiente del control y del dominio del de al lado o del siguiente, o ser dominado por el adyacente, se hace difícil... –no porque lo sea- pero se hace difícil el ver la luz reluciente. Esa luz reluciente del amanecer. Y se busca la bruma, la niebla… Duele la luz. Porque en el afán de poder se ocultan las debilidades. “Debilidades”.

    Y así el ser se ve obligado a mentir en lo que realmente siente, porque sabe que se va a interpretar como una debilidad, que se le va a condenar, que se le va a criticar…

    Entonces, miente.

    Y así se agobia; se calla; se encalla en cualquier asidero.

    Y –¡ay!-, ojalá si descubre que el alivio está en otro proceso, en otra dimensión. Porque, en ésta, cada vez se hace más imposible.

    Los patrones de poder están muy claros, clasificados y ordenados.

    Sí, ya se nos dijo de otra forma en nuestro entorno cultural: “que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”.

     Ya se nos advirtió hace miles de años, que éramos… “la voz que clama en el desierto”.

    Aunque solo fuera por eso, nos interesaría ir al desierto, para escuchar la voz.

    Y así, cada uno, en atención a la Llamada Orante, se debe encontrar en su anonimato del lugar del desierto, en donde sabe que el eco llegará a lo Eterno.

    No por ello se va a despreciar toda la vitalidad que nos rodea; al revés: se le va a dar la trascendencia, la importancia, y vamos a ser el alivio constante y permanente entre unos y otros, con lo cual el padecimiento cesa, puesto que el protagonismo impositivo desaparece.

    No somos trémulos del desespero terminal que se justifica por el deber cumplido.

    Somos una esperanza permanente del testimonio de lo Divino.

    Bastante diferente.

    Somos templos templarios que no decaen; que fluctúan, que vibran, que se ondulan; que se precisan y se reconocen en “vivientes”, en originales e insólitos, en imprescindibles y necesarios que tienen la guía y la referencia en el Amor que reciben cada día... y en el amor que deben reflejar al necesitado auxilio, a la penuria sonriente, a la lágrima parpadeante... con tan sólo una palabra, o quizás una sonrisa, o a lo mejor una caricia…

    ¡Resulta tan barato aliviar!...

    ¡No es caro! ¡No desgasta!... E incluso puede colaborar a la importancia personal.

    No es caro. No desgasta.

    No es caro. No desgasta. Se recrea… Se congratula.

    ***

     

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    Effort to achieve, to accomplish, as an attribute of our capacity, culminates... in condemnation.

    Yes; the condemnation of seeing that all the effort put into self-importance that is used to achieve and achieve, obtain and obtain, has an end.

    And that is when the being becomes a condemned being: it has been condemned to live in this or that way or manner, since the effort to achieve and attain has already been realised.

    It is declaring oneself "the main character of life", and appropriating it as "my life", "my body", "my plan", "my...", that ultimately leads to condemnation. But condemn oneself. The condemnation does not need to come from outside -although it helps, of course.

    The Prayerful Call presents us this situation to show us that, as life, we are an experience of Universe; that, as life, we are not the main character, we are intermediaries, interpreters. The script is already marked by the Mystery, and we discover, in our passing, our participation, our dedication. And the desire and the efforts we make are based on discovering our mission.

    And so, under that criterion, it doesn't end. And under that vision there is no condemnation, because we are not the protagonists who have engendered ourselves and who have created our own life.

    Yes, it's difficult to feel anonymous, since everyone tries to stand out... -by their words, by their actions, by their position, by their comments- tries to stand out, to show themselves more and better than others. And that is a competition that, under these criteria, does not accept anonymity. On the contrary: it is loaded with name, surname, origin, neighbourhood... pfff! Quite a burden for which our vigorous genetic code was not designed for. It was there to link us to the stars. And little by little it became the slave of striving, of achievement, of attainment. And then, obviously, comes pain, martyrdom, despair... "The condemnation".

    But habitual coexistence fixes us, marks us, it 'algorithms' us -or 'algorithmises'- us, classifies us…

    And it seems normal to us. And we have to prove our worth in order to be accepted. And so, we look for the prize.

    Living is not a competition; it is not competitiveness.

    And it is said -and we say- "prayerfully anonymous" because, before Creation, before the reference of the Mystery, who knows of our being, it is diluted, it is in that mysterious... fused with everything. Because we are an expression of it.

    That is why one's own being grinds and condemns itself, by detaching itself from what is a Creative expression, an expression that is incarnated by necessity of a mysterious script, but which is an imagery of the Creative Mystery.

    But it is not. The being has severed that linkage –in which the Praying Call insists on referring us to- and remains in who was my father, who was my mother, who was my grandfather or grandmother. It clings to its surnames and its race: such strange word... racist.

    It clings to distinguish itself and become a dominator that it knows will be -under that terminal prism-. But if it has achieved what it wanted...; but if it has achieved what was imposed on it -and it has allowed it to be imposed on...; if it has not been enthused by the idea of Creation and immersion in the Infinite, it remains segregated to its muscles and sinews, to its bones and its possessions. And it gives everything a terminal tinge.

    "The terminals”.

    Condemned to be "terminal"? Is that the slogan of living that is currently being practised?

    A slogan that has its beginning in oneself, and as a hero one immolates oneself and becomes terminal to enable future generations... blah, blah, blah, blah.

    And living becomes a constant sacrifice; of course, in an infinite and endless complaint. And, of course, a mood of unpleasantness, of constant discontent, pending to declare the errors of others. Avoiding exalting the virtues of others, because then they overshadow your own.

    Mistakes of life. Yes, "mistakes" because they lead to horrors... of anxious and desperate terminals. 

    Endowed with the resources needed for our plan of Eternity, the exercise of our presence in that anonymous attitude is to serve as a testimony of our capabilities, which are immediately needed. And that process must be without the desire to achieve, to gain, to win, to dominate....

    Is not, perhaps, the Creator Mystery, anonymous to us?

    If we are image and likeness, why making ourselves the main character, and forget our existential link to the anonymous Creator Mystery?

    But, yes, this Creation has given us strength, vigour, imagination, fantasy... And instead of feeling inspired filiation of the Anonymous Creator, the being is fixed in the manifestation, takes possession of it and does not want to be anonymous.

    It is worried about how to go down in history: yes, in its family history, in its personal history as a father, mother, as...

    Such a drama!, isn't it?

    That's what life is for?

    So that, in the end, of course, you will be totally forgotten, due to the protagonist eagerness of those who come after you following the same pattern. Or that they will remember you by plaque or a brief bibliography or personal biography.

    This personal imposed interest of standing out from all that surrounds us, could be said, in today's everyday language, to be pathological. It sounds vulgar, yes, but perhaps it can have an impact on the inner soul, and can have an effect on leaving aside the "this is who I am; this is who I am". That egomaniacal saying that clings to its manic habits.

    And of course, in this desire to obtain, to achieve, to have, to dominate, to control... where is the comfort, where is protection, where is understanding, where is care? Care of tenderness and imagination. No, it's not there! It's not there! It is in the preponderance, it is concerned about importance, it is demanding that everyone be great and powerful...

    The being becomes racist, and despises any sign of those so-called "weaknesses". Of course! When the being is not in the imperious desire for triumph, it is weak. And the weak one must be pushed aside. We are not going to be comforting everyone all day long! No. We are not going to relieve just for the sake of it. No, no, no! It is very busy getting the distinction, getting the medal, getting recognition.

    In this way a mutilated inheritance of the species is created. Yes, because, as each one is concerned about the control and domination of the next one to us, or being dominated by the one next to us, it becomes difficult... -not because it is- but becomes difficult to see the shining light. That shimmering light of dawn. And one looks for the mist, the fog... The light hurts. Because in the desire for power, weaknesses are hidden. "Weaknesses".

    And so, the being is forced to lie about what it really feels, because it knows that it will be interpreted as weakness, it will be condemned, it will be criticised…

    Then it lies.

    And so, it becomes overwhelmed; it becomes silent; it gets stuck in any handhold.

    And -oh- hopefully it discovers relief lies in another process, in another dimension. Because, in this one, it becomes more and more impossible.

    Patterns of power are very clear, classified and ordered.

    Yes, we were told in a different way in our cultural environment: "don't let your right hand know what your left hand is doing".

    We were warned thousands of years ago that we were... "the voice of the one crying in the desert".

    If only for that reason, we would be interested in going to the desert, to listen to the voice.

    And so, each one, heeding the Prayerful Call, must find oneself in one’s own anonymity of the desert place, where one knows the echo will reach the Eternal.

    This does not mean that all the vitality that surrounds us will be disregarded; on the contrary: it will be given transcendence, importance, and we will be the constant and permanent relief between one and the other, so that the suffering ceases, since the imposing main character disappears.

    We are not trembling with terminal despair justified by the duty accomplished.

    We are an abiding hope of the witness of the Divine.

    It is quite different.

    We are templar temples that do not decay; that fluctuate, vibrate, undulate; that need and recognise themselves in "living", in original and unusual, in indispensable and necessary that have the guide and the reference in Love they receive every day... and in the love they must reflect to the needy help, to the smiling hardship, to the flickering tear... with just a word, or perhaps a smile, or maybe a caress…

    It's so cheap to relieve!...

    It is not expensive! It does not wear out!... And it can even contribute to self-importance.

     It is not expensive. It does not wear out.

    It is not expensive. It does not wear out. It is recreational... It rejoices.

    ***

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    Y, progresivamente, y ampliamente, la referencia que maneja el ser es la referencia de él mismo, bien sea proyectada en otros, o bien sea admirada de otros o hacia otros; en cuyo caso, las pautas, las inspiraciones, los proyectos se focalizan exclusivamente en lo referente a la opinión, el criterio y el punto de vista del poderoso o lo poderoso de turno.

    La referencia “fuera de”... se hace cada vez más lánguida. Y aunque alcancemos conocimientos astronómicos que nos datan en una época y nos auguran un desarrollo planetario X, la vida –en consciencia- de la humanidad, se centra en su propia dimensión.

    Una dimensión –y ahí nos llama el Sentido Orante- que tiene como objetivo, desde el sentido de la Oración, el ser un testimonio y un reflejo de nuestro origen, de nuestro proyecto, diseñado no por nosotros, sino por ese Misterio Creador.

    Esa es la referencia que, en consciencia –salvo excepciones-, es la que hace posible nuestro reflejo de nuestro origen, que luego es interpretado como personalismos, capacitaciones, pero desligado de cualquier origen ‘extra-ordinario’.

    En la medida en que introducimos la variable referencial diferente a la impuesta por otro semejante, nuestras perspectivas, nuestras esperanzas... se hacen diferentes; aspiran a los llamados “imposibles”; suspiran por los fantásticos escenarios.

    Pero ciertamente ocurre que el desarrollo egolátrico ha idolatrado a la acción humana.

    Y en unos tiempos las religiones, y ahora las ciencias y sus tecnologías, ocupan el punto referencial. Y las ideas de ternura, suavidad, fantasía, pasión, son sustituidas por rendimiento, eficacia, legislación, orden, seguridad...

    La Llamada Orante nos incita a percibir y a fijarnos en los atributos del Misterio Creador que hay, que están en cada ser con el que nos relacionamos, encontramos, percibimos, descubrimos...

    Y es así como nuestras referencias se hacen distintas. Sin excluir, por supuesto, excepcionales aconteceres que se pueden dar en virtud del Misterio Creador.

    Pero si puedo –puedo- ver en el otro, en los otros, el vestigio –no como resto sino como intervención- de lo Divino, estaré en disposición de variar mis referenciales.

    Y no por ello se va a perder la atracción, la admiración, la pasión, la entrega, la conjunción, la convivencia. Al revés: se hace más trascendente, más significativa.

    Ver “a tu través” la trascendencia divina, supone el asombro; supone el colocar nuestra consciencia en un lugar desconocido, sí, pero a la vez filiado por la configuración de los otros; por nuestra propia configuración.

    Y es así que, para situarse en esas coordenadas, es preciso despojarse de los prejuicios, de las condenas, de las acusaciones.

    Y no es cuestión –pues es la actitud a veces fácil- de romper, cortar, entrar en oposición con lo que se vive, con lo que se siente.

    Hay que ver más allá de lo que hay y de lo que nuestros sentidos nos aportan.

    Y es así como progresivamente podemos situarnos en la referencia del Misterio Creador, a través de percibirlo en los otros, en nosotros.

    Así nos vemos en una unidad y a la vez en una pluralidad, que demuestra la creativa e incesante presencia de lo Divino.

    En concreto, para nuestro orbe, debería ser “fácil” –entre comillas- descubrirnos referenciados con otras dimensiones, puesto que convivimos con la idea del ser como “un soplo”; del ser, como un soplo inmortal que se configura por alientos que transcurren por vías... y se entrecruzan y se conectan de manera mágica, inesperada.

    Y además, todo ello bajo criterios y referencias extraordinarias... mutantes...

    Estructuras sin armazón, pero que están... y que han perdurado a lo largo del tiempo.

    Y que asumimos como revelaciones, y en base a ello especulamos, investigamos, buscamos, interpretamos...

    Bajo ese prisma de soplo late una Eternidad.

    Con un impulso que nos trae y nos lleva en una permanente e insistente contemplación.

    La Llamada Orante nos insiste en que seamos –¡y somos!- capaces de ver más allá, puesto que trabajamos con ese “más allá”, puesto que diagnosticamos con ese “más allá”, puesto que tratamos con ese “más allá”; de equilibrar, de buscar la referencia del ser, de situarlo en la Eternidad... para que las potencialidades de nuestras configuraciones tengan un sentido de equilibrio, tengan la referencia del permanente Misterio, que –como bien se expresa- “al no saber su nombre lo llaman Dao”.

    Disponerse a ver la virtud en los otros. Disponerse a asombrarse de la fantasía de la Creación. Disponerse a ser el actor, entre actores, de un mensaje.

    Verse entre mensajeros, nos permite desligarnos de las raíces de la importancia personal, de la ego-idolatría de nuestras capacidades. Y así nos adentramos en ser ligeros poetas del aliento; ligeros poetas del aliento, que se admiran, que se ofrecen, que se dan. Y cada uno se descubre en esa trascendente y excepcional vivencia de la vida, haciendo de ésta una eternidad que se desliza... hacia la contemplación eterna.

    Y, para evitar errores de interpretación, decir que no se trata de negarse, sino más bien de amplificarse –si le queremos poner palabras-. No se trata de impedir nuestra realización. Se trata de buscar el sentido de la misma.

    Las premisas que muchas veces se han proclamado como “negarse a sí mismo”, no son la estrategia de la Creación. Se trata de asumirse a sí mismo con la naturaleza de nuestra procedencia.

    El Cielo nos contempla y nos entretiene. Y lo hace con la vida que nos mantiene.

    Sentirse expresión del Misterio Creador, es descubrir la acción del Misterio de la Vida en todo lo que nos rodea... y en uno mismo.

    Ejercitarnos hoy en nuestras referencias trascendentes, supone el ejercicio cotidiano de la Piedad: esa disposición, esa actitud a saber alquimizar, transfigurar cualquier situación, y darle un sentido liberador, sin quedarnos en lo descriptivo y lo condenatorio.

    En mi sentido de descubrirme en el referencial Creador, soy una Piedad permanente.

    ***

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  •  

    And, progressively, and broadly, the reference that the being manages is the reference of itself, either projected on others, or admired from others or towards others; in which case, guidelines, inspirations, projects are focused exclusively on the opinion, criteria and the point of view of the powerful or the powerful of the moment.

    The reference "out of"... becomes more and more languid. And even if we reach astronomical knowledge that dates us back to an era and predicts a planetary development X, life -in consciousness- of humanity is centred in its own dimension.

    A dimension -and this is where the Prayerful Sense calls us- which aims, from the sense of Prayer, to be a testimony and a reflection of our origin, of our project, designed not by us, but by that Creative Mystery.

    That is the reference that, in consciousness -with some exceptions- is what makes possible our reflection of our origin, which is then interpreted as personalities, empowerments, but detached from any 'extra-ordinary' origin.

    To the extent that we introduce the referential variable different from the one imposed by a similar one, our perspectives, our hopes... become different; they aspire to the so-called "impossible"; they long for fantastic scenarios.

    But it certainly happens that egomaniacal development has idolised human action.

    And in a time, religions, and now sciences and their technologies, occupy the point of reference. And the ideas of tenderness, gentleness, fantasy, passion, are replaced by performance, efficiency, legislation, order, security...

    The Prayerful Call incites us to perceive and to focus on the attributes of the Creator Mystery that exist that there are in every being with whom we relate, meet, perceive, discover...

    And this is how our references become different. Without excluding, of course, exceptional events that can occur by virtue of the Creator Mystery.

    But if I can -if I can- see in the other, in the others, the vestige -not as a remainder but as an intervention- of the Divine, I will be in a position to change my reference points.

    And this does not mean that attraction, admiration, passion, dedication, conjunction, coexistence are lost. On the contrary: it becomes more transcendent, more meaningful.

    Seeing divine transcendence "through you", supposes astonishment; it supposes placing our consciousness in an unknown place, yes, but at the same time affiliated by the configuration of others; by our own configuration.

    And so, in order to situate oneself in these coordinates, it is necessary to get rid of prejudices, condemnations and accusations.

    And it is not a question -for this is sometimes the easy attitude- of breaking away, cutting off, entering into opposition with what one lives, with what one feels.

    We have to look beyond what is there and what our senses bring us.

    And this is how we can progressively place ourselves in the reference of the Creator Mystery, by perceiving it in others, in ourselves.

    Thus, we see ourselves in a unity and at the same time in a plurality, which demonstrates the creative and unceasing presence of the Divine.

    In particular, for our orb, it should be "easy" -in inverted commas- to discover ourselves referenced with other dimensions, since we live with the idea of being as "a breath"; of being, as an immortal breath that is configured by breaths that pass through pathways... and intertwine and connect in a magical, unexpected way.

    And what's more, all this under extraordinary criteria and references... mutant…

    Structures without a framework, but which are there... and which have endured over time.

    And that we assume as revelations, and based on this we speculate, we investigate, we search, and interpret...

    Under this point of view of breath beats an Eternity.

     With an impulse that brings and takes us in a permanent and insistent contemplation.

    The Praying Call insists that we are -and we are!- capable to see beyond, since we work with that "beyond", since we diagnose with that "beyond", since we deal with that "beyond"; to balance, to seek the reference of being, to place it in Eternity... so  potentials of our configurations have a sense of balance, have the reference of the permanent Mystery, which -as it is well expressed- "by not knowing its name it is called  Dao".

    Be ready to see the virtue in others. Be ready to be amazed by the fantasy of Creation. Be ready to be an actor, among actors, of a message.

    Seeing ourselves among messengers allows us to detach ourselves from the roots of self-importance, from the ego-idolatry of our abilities. And so, we enter into being light poets of breath; light poets of breath, who admire each other, who offer themselves, who give themselves. And each one of us discovers itself in this transcendent and exceptional experience of life, making of it an eternity that slides... towards eternal contemplation.

    And, to avoid misinterpretation, it is not a question of denying oneself, but rather of amplifying oneself -if we want to put it in words-. It is not about preventing our realisation. It is about finding the meaning of it.

    The premises that have often been proclaimed as "self-denial" are not the strategy of Creation. It is about assuming oneself with the nature of our origin.

    Heaven contemplates and entertains us. And it does so with the life that sustains us.

           Feeling like an expression of the Creator Mystery is to discover the action of the Mystery of Life in everything around us... and in oneself.

    Exercising ourselves today in our transcendent references supposes the daily exercise of Mercy: that disposition, that attitude of knowing how to alchemise, transfigure any situation, and give it a liberating meaning, without remaining in the descriptive and condemnatory.

    In the sense of discovering myself in the Creator referential, I am a permanent Mercy.

    ***

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    La vida se establece, en este lugar del universo, de una manera especial; “especial” en cuanto a que no conocemos otra referencia.

    Y lo que es común a toda forma de vida es que cada ser es una entidad necesitada.

    Unos necesitarán plancton, otros necesitarán humedad, otros necesitarán frío, otros necesitarán grano, otros…

    Así que el vivir se convierte en un continuo reclamo de necesidades, que van ‘osmotizándose’ con otras. Y lo que necesita uno, no lo necesita el otro y lo puede dar aquel. Y así, en una carambola infinita, viven, sobreviven y superviven, desde alacranes en el desierto, hasta microscópicas estructuras en el fondo de los volcanes.

    La Llamada Orante nos hace esta introducción para preguntarnos: ¿Cuáles son las necesidades del ser?

    Aún no sabemos cuáles son nuestras necesidades alimentarias, ni los tipos –por ejemplo, por ir a lo más concreto y material-. Y cada uno esgrime sus hipótesis y los regímenes y… Todo un complot sin fundamento. El único criterio válido es que cada ser precisa de una especial alimentación, en base a su especial microbiota. No deberíamos ingerir los mismos alimentos.

    Aunque esto, evidentemente, en más de 8.000 millones de seres, se hace imposible, es como la base para estructurar y estructurarnos en preguntarnos a propósito de nuestras necesidades. Que se satisfarán por el servicio de otros. Y nosotros satisfaremos las necesidades, con nuestros servicios, a otros. Y así, en carambolas ‘inseguibles’, se establecen las necesidades de cada ser.

    Casi pareciera –“casi pareciera”- que cada ser precisa de un universo diferente.

    Y ciertamente en algunos aspectos así lo es, pero tiene un universo compartido que le permite, precisamente, obtener esa necesidad específica.

    Nos podemos parecer mucho unos a otros en determinadas facciones, pero habrá un punto de distinción: en la costumbre, en el pensar, en el hacer, en el estar.

    Esto nos puede llevar a pensar que es prácticamente imposible engranar tantas variables.

    Y ahí podemos cometer el primer error, bajo la idea del Sentido Orante. Y es que, por nosotros mismos, por cada ser, no es posible encontrar ese engranaje. Ese engranaje viene dado por la Creación, viene dado por un Misterio de comunión entre los seres. Nosotros podemos disponernos de la mejor manera, pero los planes Providenciales pueden salir por cualquier dimensión.

    Si nos disponemos en actitud de búsqueda de nuestras necesidades, bajo el Sentido Orante, deben estar guiadas por la consciencia de dejarse encontrar.

    Y así nos encontrarán de esta manera, de aquella o de la otra; a veces parecido a lo que buscábamos, pero nunca exactamente igual.

    Sí; se dijo: “Buscad y hallaréis”. Pero hallaréis porque os encuentran, no por la capacidad que podamos tener, que es universalmente limitada; vitalmente, ilimitada.

    No está en contradicción. La contradicción ocurre cuando el ser se secuestra en sus tendencias y quiere que el mundo esté a su medida. Y no es difícil descubrir que no está a nuestra medida. Entendiéndose por “mundo” todo el conjunto de relaciones que tenemos con el medio.

    Y al hilo de la cita bíblica, viene otra cita en la que los apóstoles se quejaban de qué iban a comer, qué iban a vestir, y se les dijo que, efectivamente, les iban a encontrar:

    “¿Por qué os preocupáis? ¿No veis que ese pajarillo tiene todo lo que precisa y necesita? ¡Cuánto más, vosotros…!”.

    Pero esa consciencia de buscar y dejarse encontrar, que permite asumir las necesidades y –sobre todo- conseguir remediarlas para continuar...

    Porque en la medida en que las necesidades no se remedian –no se pone el medio para que no persista la necesidad-, en esa medida en que no se remedian, el ser se estanca, se bloquea, se “reniega”.

    Ha confiado tanto en él, y nada en lo que entre él y todo el entorno estaba, que permanece constantemente insatisfecho.

    Y es ahí donde se ve cuál es la actitud de la humanidad en global: un ser vivo necesitado, que busca anhelante su criterio para que éste sea satisfecho. Y al no ocurrir esto –puesto que solo cuenta con “él”-, la insatisfacción se hace presente, la aversión, la contradicción, los prejuicios… Y la vida se convierte en una caravana de fracasos.

    Y fácilmente se entra en el desespero y en el enfado y en el reclamo continuo y permanente: porque no he sabido pedir; porque no he sabido dejarme descubrir; porque he insistido en mi criterio; porque he obligado a mi ser; porque no me he dejado llevar por el fluir natural; porque he dejado de ser humilde en mis posiciones, en mis necesidades y en mis peticiones; porque me he vuelto exigente, egoísta y demandante.

    Y claro, nos encontramos con una humanidad insatisfecha.

    Y la Oración nos viene a situar en una disposición de curiosa búsqueda, de asumir nuestra sublime ignorancia, el acoplarnos a nuestra inocencia. Y buscando así, nos van a encontrar. Y “nos van a encontrar” significa que va a aparecer ese engranaje, esa necesidad, esa función, fracción, elemento, que se acople a la necesidad, para que ésta deje de reclamar... y hagamos una expansión y un progreso cotidiano.

    A la hora de que cada ser se plantee sus necesidades, evidentemente, pueden ser infinitas. Pero, bajo el Sentido Orante –bajo la esencia de nuestro ser- ¿cuáles son, o cuál es la necesidad a partir de la cual el ser descubre otras necesidades? Pero ya tiene el basamento.

    Probablemente, la mayoría de los seres estarían de acuerdo en asumir que nuestra –“nuestra”- necesidad es la de sentirnos amados. Sentir que alguien me ama. Y para ello disponemos de algo elemental, transcendental: el Misterio Creador. Es decir, el hecho de estar vivo es que alguien nos ha amado.

    Como cuando repetimos: en el Ama-necer, nacemos porque nos aman.

    Esa es la necesidad básica, fundamental, importante, transcendente… –pónganla en el sitio que quieran-.

    Porque, al sentirme amado, soy capaz de amar...

    Y de ahí descubro que lo necesitado depende de un servidor...

    Y al sentir que mi amor es necesitado por otro, por otros, entro en una cadena de sintonías que me han estado encontrando, que se han establecido antes de que yo existiera.

    La consciencia de que eres necesitado, de que te necesitan –sin que ello implique ninguna obligación, ni ningún dominio ni control- es como esa consciencia que tiene la madre, de alimentar a su bebé: no tiene que aprenderlo; sale. Y es consciente de que es necesitada.

    Si alineamos –en el sentido del Amar- nuestras necesidades, iremos encontrando “a lo necesitado”, porque él nos encontrará. Y no, no, no será en vano nuestro esfuerzo y nuestra intención o dedicación. Pero sí saber que hay… hay… El que Es, Lo que Está: El Misterio Creador, que es el que hace posible esa mezcla, esa simbiosis, esa conexión.

    Si mantenemos esa posición, que diríamos “de Fe”, las necesidades que surjan –que surjan- encontrarán siempre alivio, consuelo, ayuda. Y una larga cadena de posibilidades.

    Nuestro Auxilio es la consciencia de sentirnos Amados.

    Y con ella, nuestras necesidades se van satisfaciendo.

    Y si tenemos la humildad y la sumisión suficientes, nos asombrará la manera en que nos encuentran, en que aparece algo más que lo que buscábamos, que lo que necesitábamos. Y ese “algo más” no significa que sea “más” de lo que buscaba, no, sino que lo que encontré –que se dejó encontrar, que me buscaba-, no solamente satisface –bajo esas premisas de humildad y sumisión- la necesidad, sino que la adorna con otros elementos; le añade otras facetas.

    Y ahí podemos ver la lluvia de providencias, la lluvia de promisiones que gravita sobre la Vida.  Que hace llover cuando se precisa, que seca la tierra cuando se necesita, que hace frío o viento cuando es preciso.

    Y así, cualquier otro elemento.

    Pero ocurre –cierto es- que, como dicen: “Nunca llueve a gusto de todos”.

    Si tenemos la vanidad, la soberbia, el orgullo, y no hay humildad, sumisión, intención, dedicación… evidentemente, todo lo que transcurra será ¡insuficiente!, ¡quejumbroso!, ¡inadecuado!, ¡injusto!

    La soberbia del saber ha llenado el sentir de nuestro amor. Lo ha hecho razonable, importante, ganador, dominador y controlador.

    Y así se encuentra lo que se quiere, no lo que se ama. Y se encuentra y se logra lo que se quiere, en base a la voluntad del poder, la incidencia violenta, el pensar egoísta y la actitud de retener.

    Con estas coordenadas diversas, es preciso plantear, replantear, reconsiderar el nivel de nuestras necesidades.

    Y muy probablemente, bajo estas perspectivas, las necesidades se irán solventando, con el esfuerzo del entusiasmo, de la curiosidad, del disponerse.

     

    Resulta “maravillosamente sorprendente” la cantidad de recursos propios –de identidad- y del entorno, de que dispone cada ser, cuando plantea sus necesidades en base a la humilde ignorancia inocente de su actitud de búsqueda.

    Y es así que, mágicamente, aparecen las sorpresas, los imprevistos, lo que no se tenía en cuenta, lo que no se evaluaba, lo que no se consideraba, lo que no se creía.

    Y ese cúmulo de aconteceres, son los representantes de “los que nos buscan”, de “los que nos encuentran”, de “lo que se deja encontrar” por nuestro afán y nuestros recursos.

    La esperanza confiada en que mi búsqueda será encontrada, es la síntesis de mis necesidades, que en el Amar tienen su origen, su manifestación, su culminación.

    Esperanza confiada en que mi búsqueda será encontrada.

    ***

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    Life is established, in this part of the universe, in a special way; "special” since we do not know of other reference.

    And what is common to all life forms is that each being is a needy entity.

    Some will need plankton, others will need moisture, others will need cold, others will need grain, and others will need...

    So, living becomes a continuous claim for needs, which are 'osmotizing' with others. And what one needs, the other doesn't, and it can give it to another one. And so, in an infinite fluke, they live, survive and outlive, from scorpions in the desert to microscopic structures at the bottom of volcanoes.

    The Prayerful Call makes us this introduction to ask us: What are the needs of the being?

    We still don't know what our food need is, or the type -for example, to mention the most concrete and material one-. And everyone puts forward their own hypotheses and regimes and... It's all an unfounded plot. The only valid criterion is that each being requires a special diet, based on its special micro-biota. We should not eat the same food.

    Although this is obviously impossible for more than 8 billion beings, it is like the basis for structuring and structuring ourselves to ask ourselves about our needs. Which will be satisfied by the service of others. And we will satisfy the needs of others, with our services. And so, in 'flukes ' impossible to follow, the needs of each being are established.

    It almost seems -"almost seems"- that each being needs a different universe.

    And certainly, it is so in some aspects, but it has a shared universe that allows it to meet precisely that specific need.

    We can be very similar to each other in certain features, but there will be a point of distinction: in habits, in thinking, in doing, in being.

    This may lead us to think that it is practically impossible to mesh so many variables.

    And here we can make the first mistake, under the idea of the Praying Sense. It is not possible to find that gear by ourselves, by each being. The Creation gives gear, it is given by a Mystery of communion between beings. We can be available in the best way, but the Providential plans can come out in any dimension.

    If we set out in an attitude of searching for our needs, under the Prayerful Sense, they must be guided by the awareness of letting ourselves be found.

    And so, they will find us this way, that way or the other; sometimes similar to what we were looking for, but never exactly the same.

    Yes; it was said: "Seek and you shall find". But you shall find, because you will be found, not because of the ability we may have, which is universally limited; vitally, unlimited.

    It is not in contradiction. Contradiction occurs when the being sequesters itself in its tendencies and wants the world tailored for it. And it is not difficult to discover that it is not to our measure. By "world" we mean the whole set of relationships we have with the environment.

    And in the line with biblical quote, comes another quote in which the apostles complained about what they were going to eat, what they were going to wear, and they were told that, they were, indeed, going to be found:

    "Why do you worry? Don't you see that this little bird has everything it needs and requires? And you even more...!".

    But this conscience of seeking and letting oneself be found, which allows us to assume our needs and -above all- manage to remedy them in order to continue...

    Because to the extent that needs are not remedied -the means are not put in place so need does not persist- to the extent that they are not remedied, the being becomes stagnant, blocked, "denies" itself.

    It has relied so much on itself, and nothing at all on what was between itself and the whole environment, that it remains constantly dissatisfied.

    And that is where one can see what the attitude of humanity as a whole is: a living being in need, longing for its criteria to be satisfied. And when this does not happen -since it only counts on "itself"- dissatisfaction, aversion, contradiction, prejudice appear... And life becomes a convoy of failures.

    And one easily falls into despair and anger and continuous and permanent claim: because I have not known how to ask; because I have not known how to let myself be discovered; because I have insisted on my criteria; because I have forced my being; because I have not allowed myself to be carried along by the natural flow; because I have stopped being humble in my positions, in my needs and in my requests; because I have become tough, selfish and demanding.

    And of course, we are faced a dissatisfied humanity.

    And the Prayer comes to place us in a disposition of curious searching, of assuming our sublime ignorance, of adapting ourselves to our innocence. And by searching in this way, we will be found. And "they will find us" means it will appear that mechanism, that need, that function, that fraction, that element, which is adapted to the need, so it will stop demanding... and we will make an expansion and a daily progress.

    When each being considers its needs, obviously, they can be infinite. But under the Praying Sense -under the essence of our being- what are they, or what is the need from which the being discovers other needs? But it already has the foundation.

    Most beings would probably agree that our -"our"- need is to feel loved. Feeling that someone loves me. And for this we have something elemental, transcendental: the Creator Mystery. That is to say, the fact of being alive means that someone has loved us.

    As when we repeat: in loving dawn, we are born because we are loved.

    That is the basic, fundamental, important, transcendent need... -put it anywhere you want-.

    Because, by feeling loved, I am able to love...

    And from there I discover that what is needed depends on myself...

    And in feeling that my love is needed by another, by others, I enter into a chain of harmonies that have been finding me, that have been established before I existed.

    The conscience that you are needed, that they need you -without any obligation, without any dominance or control- is like that conscience that a mother has, of feeding her baby: she doesn't have to learn it; it comes out. And she is aware that she is needed.

    If we align -in the sense of Loving- our needs, we will find "that which is needed", because it will find us. And no, no, our effort and our intention or dedication will not be in vain. But knowing that there is... there is... He Who Is, That Which Is: The Creative Mystery, which is what makes that mixture, that symbiosis, that connection, possible.

    If we maintain this position, which we would say "of Faith", the needs that arise   -which arise- will always find relief, comfort, help. And a long chain of possibilities.

    Our Help is the awareness of feeling Loved.

    And with it, our needs are being met.

    And if we are humble and submissive enough, we will be amazed at the way in which we are found, in which something more than what we were looking for, than what we needed, appears. And that "something more" does not mean that it is "more" than what I was looking for, no!, but what I found –which allowed itself to be found, that was looking for me- not only satisfies -under those premises of humility and submission- the need, but adorns it with other elements; it adds other facets to it.

    And there we can see the rain of providences, the rain of promises that gravitates over Life.  That makes it rain when is needed, dries the earth when is needed, makes it cold or windy when it is needed.

    And so it is, with any other element.

    But it is true that, as they say, "It never rains to everyone's liking".

    If we have vanity, pride, arrogance, and there is no humility, submission, intention, dedication... obviously, everything that happens will be insufficient, complaining, inadequate, unfair!

    The haughtiness of knowing has filled the feeling of our love. It has made it reasonable, important, winning, dominating and controlling.

    So, in this way you find what you want, not what you love. And what is wanted, is found and achieved, based on the will of power, violent incidence, selfish thinking and the attitude of withholding.

    With these different coordinates, it is necessary to explain, consider, and reconsider the level of our needs.

    And most probably, under these perspectives, the needs will be solved, with the effort of enthusiasm, curiosity, willingness.

    It is "wonderfully surprising" the amount of one's own resources -of identity- and of the environment, available to each being, when it poses its needs based on the humble innocent ignorance of its attitude of seeking.

    And so, magically, surprises appear, the unexpected, what was not taken into account, what was not evaluated, what was not considered, what was not believed.

    And this accumulation of events are the representatives of "those who seek us", of "those who find us", of "those who allow themselves to be found" by our eagerness and our resources.

    The confident hope that my search will be found is the synthesis of my needs, which in Love have their origin, their manifestation, their culmination.

    Confident hope that my search will be found.

    ***

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Den bön som vi utövar är inte begränsat till någon religion. Vi tror att bön kan vara en befriare och ett helande instrument. Vår bön hänvisar till skapelsen, till de olika krafter som uppmuntrar oss utan att gå till ett specifikt namn eller trosuppfattning. I tron att bön är en väsentlig faktor för oss, har vi skapat en plats dedikerat uteslutande till bön: "Huset ljud av ljus, i Vizcaya i Baskien, norra Spanien. Här möts vi dagligen i bön och spirituell retreat .

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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